sábado, 29 de junio de 2019

El Nuevo Nacimiento


Juan 3:3-8

El hombre no puede cambiar: HAY QUE HACERLO DE NUEVO. El Señor Jesús dijo: “El que no naciere de nuevo no verá el reino de Dios”.

I. ¿Qué es el Nuevo Nacimiento?

a. Lo que no es: No es un proceso, no es remendar la vida vieja. No es algo que se hereda. No se logra por el cumplimiento de un rito u ordenanza.

b. Lo que sí es, según la Biblia:

1. Tener un nuevo corazón y una nueva naturaleza (Ez. 11:19,20, 2 Pedro 1:4) Involucra una acción sobrenatural. Dios pone su Espíritu Santo e nuestros corazones, haciéndonos nuevas criaturas. (2 Corintos 5:17)

2. Pasar de muerte a vida (1 Juan 3:14) Nos habla de un cambio radical.

3. Tener vida eterna. (1 Pedro 1:3-5)

II. ¿Cómo es la vida ahora?

Dado que Dios nos ha hecho “nuevas criaturas”, con poder para vivir una vida nueva y abundante, ahora tenemos:

1.    Una nueva seguridad: Gozamos de paz y comunión con Dios, gozo en medio de las circunstancias difíciles, una nueva esperanza y vida eterna con Dios. (Romanos 8:28-32)

2.    Paz y gozo: La comunión con Dios nos brinda paz y gozo indescriptible porque ya no hay barrera de pecado entre Dios y nosotros. (Juan 16:33, 14:27)

3.    Nueva perspectiva: Tenemos nuevos anhelos y una nueva visión de la vida. Dios nos da nuevos valores y nuevos intereses. (2 Co. 5:17, Mt5:6, 1P.1:8,19)

4.   Nuevo concepto de lo bueno y de lo malo: Ahora podemos distinguir lo q agrada a Dios y lo que no le agrada. (palabras, pensamientos y acciones) Éramos ciegos por Satanás (2 Co. 4:4) Pero hoy tenemos buena conciencia porque la sangre de Jesús nos ha limpiado. (Ef. 2:1-5)

5.   Deseo de leer la Biblia: Dios la usa para comprender Su voluntad (Sal.1:2, 119:97) y la recibimos como alimento espiritual para cambiar nuestro corazón. (1 P. 2:2) (He: 514) Si no la entendemos, el E. Santo nos la enseñará.

6.    Amor y compañerismo con otros creyentes en Cristo: Tenemos una nueva familia (Familia de Dios)  y desearemos estar con Él y nuestros hermanos en Cristo. Luego vamos a querer ser miembros de su Iglesia. (Hch. 2:42, 46,47)

7.    Luchas. (Pruebas de fe) Pasamos de las tinieblas a la luz y el enemigo se opone lo cual nos lleva a luchar contra esa oposición. (Juan 16:18, 2 Timoteo 3:12)

8.  Deseo de contar a otros de nuestra vida en Cristo: La nueva vida es demasiado buena para guardarla y queremos compartir las buenas nuevas con otros. (Hch. 1:8; 4:20)

¿Qué haremos nosotros ahora como hijos de Dios?

miércoles, 29 de mayo de 2019

¿Es Jesús Dios?


¿Alguna vez has conocido a alguien con tal magnetismo personal que ellos son siempre el centro de atención? Quizás sea su personalidad o su inteligencia –pero algo acerca de ellos es enigmático. Bueno, esa es la manera en que fue hace dos mil años con Jesucristo. Pero, mientras muchos personajes grandes sencillamente se pierden en los libros históricos, Jesús de Nazaret sigue siendo el enfoque de múltiples libros y controversias en los medios de comunicación.

Pero lo que hace a Jesús relevante aún hoy en el siglo 21 es la convicción de sus seguidores de que resucitó de la muerte y las afirmaciones sorprendentes que él hizo acerca de si mismo.  Como un impredecible carpintero de un pequeño pueblo en Galilea de Israel, Jesús hizo afirmaciones que, si son ciertas, tienen implicaciones profundas en nuestras vidas. Según Jesús, usted y yo somos especiales, parte de un gran plan cósmico.
Principalmente fueron las escandalosas afirmaciones de Jesús que le causaron ser visto como una persona excéntrica tanto por las autoridades romanas como por la jerarquía judía. Si bien él era un forastero sin credenciales o base de poder político, dentro de tres años, Jesús cambió el mundo para los siguientes 20 siglos. Otros líderes morales y religiosos han dejado un impacto – pero nada como ese desconocido carpintero de Nazaret.

¿Qué era lo que en Jesucristo hizo la diferencia? ¿Era él meramente un gran hombre, o algo más?

Estas preguntas llegan al corazón de quien fue Jesús realmente. Algunos creen que él era meramente un gran maestro moral; otros creen que él era simplemente el líder de la más grande religión del mundo. Pero muchos creen algo más grande. Los cristianos creen que Dios de hecho nos ha visitado en forma humana. Y ellos creen en la evidencia que lo respalda. Entonces, ¿Quién es el verdadero Jesús? Echemos un vistazo más de cerca.

Así como nosotros tomamos un vistazo más profundo a la persona más controversial del mundo, empezamos preguntándonos: ¿Jesús podría haber sido meramente un gran maestro moral?

¿Un Gran Maestro de la Moral?

Casi todos los eruditos reconocen que Jesús fue un gran maestro moral. De hecho, su brillante entendimiento de la moralidad humana es un logro reconocido incluso por aquellos de otras religiones. En su libro Jesús de Nazaret, el erudito judío Joseph Klausner escribió, “Es universalmente admitido… que Cristo enseñó las más puras y sublimes éticas… las cuales arrojan los preceptos morales y máximas de los hombres más sabios de la antigüedad lejos dentro de la sombra.”[1]

El sermón del monte de Jesús ha sido llamado la enseñanza más excelente de ética humana jamás pronunciada por un individuo. De hecho, mucho de lo que nosotros conocemos hoy como “igualdad de derechos” en realidad son el resultado de la enseñanza de Jesús. El historiador Will Durant dijo de Jesús que “él vivió y luchó incansablemente por la `igualdad de derechos’; en tiempos modernos él habría sido enviado a Siberia. ‘El que es mayor entre ustedes, será vuestro siervo’- esta es la inversión de toda sabiduría política, de toda cordura”.[2]

Algunos han tratado de separar las enseñanzas de Jesús en ética de las afirmaciones sobre él mismo, creyendo que él fue simplemente un gran hombre quien enseñó elevados principios morales. Esta fue la propuesta de uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos de América.

El Presidente Thomas Jefferson, nunca el educado racionalista, se sentó en la Casa Blanca con dos copias idénticas del Nuevo Testamento, una recta punta de navaja, y una gavilla de un octavo de tamaño de papel. En el transcurso de unas pocas noches, él hizo un rápido trabajo de cortar y pegar su propia Biblia, un delgado volumen que él llamó “La filosofía de Jesús de Nazaret”. Después de cortar cada pasaje que sugería la naturaleza divina de Jesús, Jefferson tenía un Jesús quien era no más ni menos que un buen guía ético.[3]

Irónicamente, las palabras memorables de Jefferson en la Declaración de Independencia tienen sus raíces en la enseñanza de Jesús de que cada persona es de inmensa e igual importancia para Dios, sin tener en cuenta el sexo, la raza o el estatus social. El famoso documento expone,: “Nosotros sostenemos estas verdades que son evidentes por sí solas, de que todos los hombres son creados iguales, que ellos son dotados por su creador con ciertos derechos inalienables…”

Pero la pregunta que Jefferson nunca hizo es: ¿Cómo podría Jesús ser un gran líder moral si él mintió acerca de ser Dios? Entonces quizás él no era realmente moral después de todo, pero su motivo fue comenzar una gran religión. Veamos si eso explica la grandeza de Jesús.

¿Un Gran Líder Religioso?

¿Se merecía Jesús el título de “gran líder religioso? Sorprendentemente, Jesús nunca proclamo ser un líder religioso. Él nunca se metió en la política religiosa o impulsó una agenda ambiciosa, y él ministró casi en su totalidad fuera de la establecida estructura religiosa.

Cuando uno compara a Jesús con los otros grandes líderes religiosos, una notable distinción emerge. Rabí Zacarías, quien creció en una cultura hindú, ha estudiado las religiones del mundo y observó una distinción fundamental entre otros fundadores religiosos y Jesucristo.

“Lo que sea que nosotros podamos pensar de sus afirmaciones, una realidad es inevitable. Ellos son profesores que apuntan a  sus enseñanzas o muestran una manera particular. En todo esto, ahí emerge una instrucción, una manera de vida. No es Zoroastro a quien usted se vuelve, no es Zoroastro a quien usted escucha. No es Buda quien te libra; son sus Verdades Nobles que te instruyen. No es Mahoma quien te transforma; es la belleza del Corán que te corteja. Por contraste, Jesús no solo enseña o expone Su mensaje. Él era idéntico con Su mensaje.”[4]

La verdad del punto de Zacarías subrayado por el número de veces en los evangelios que la enseñanza del mensaje de Jesús fue sencillamente “Ven a mí” o “Sígueme” u “Obedéceme”. También, Jesús hizo claro que su misión principal era perdonar los pecados, algo que solo Dios podía hacer.

Ningún otro líder religioso importante jamás proclamó tener el poder para perdonar pecados. Pero esa no es la única afirmación que Jesús hizo que lo separan de los otros. En The World´s Great Religions, (Las Grandes Religiones del Mundo) Huston Smith observó, “Solo dos personas asombraron a sus contemporáneos tanto que la pregunta que evocaron no fue ´ ¿Quién es él?’ sino ´ ¿Qué es él?´ Ellos fueron Jesús y Buda. Las respuestas que estos dos dieron fueron exactamente contrarias. Buda dijo inequívocamente que él era un mero hombre, no un dios –casi como si él preveía intentos más tarde de adorarle. Jesús, por otra parte, afirmó…ser divino.”[5]

¿Jesús afirmaba ser Dios?

Claramente, desde los primeros años de la iglesia, Jesús fue llamado Señor y considerado por la mayoría de los cristianos como Dios.Sin embargo su divinidad fue una doctrina que fue sometida a gran debate. Entonces la pregunta—y es la pregunta—es esta: ¿Realmente afirmaba Jesús ser Dios (el Creador), o fue su divinidad algo inventado o asumido por los autores del Nuevo Testamento? (Ver “¿Afirmó Jesús ser Dios?”)

Algunos eruditos creen que Jesús era un maestro tan poderoso y un personaje tan fascinante que sus discípulos solo asumieron que él era Dios. O tal vez ellos solo querían pensar que él era Dios. John Dominic Crossan y el Seminario Jesús (un grupo escéptico marginal de estudiosos con presuposiciones en contra de los milagros) están entre aquellos que creen que Jesús fue divinizado por error. Aunque libros como El Código Da Vinci argumentan que la divinidad de Jesús fue una doctrina tardía de la iglesia, la evidencia muestra lo contrario. La mayoría de cristianos que aceptan los evangelios como fiables insisten que Jesús afirmó su deidad.  Esa creencia puede ser trazada hasta los seguidores inmediatos de Jesús.

Pero hay aquellos que están dispuestos a aceptar a Jesús como un gran maestro, pero indispuestos a llamarle Dios. Thomas Jefferson no tuvo problema aceptando las enseñanzas de Jesús en moralidad y ética mientras negara su deidad.[6] Pero como hemos dicho, y estudiaremos más adelante, si Jesús no fue quien él afirmó ser, entonces debemos examinar algunas otras alternativas, ninguna de las cuales lo harían un gran maestro moral.
Incluso una lectura superficial de los evangelios revelan que Jesús afirmaba ser alguien más que un profeta como Moisés o Daniel. Pero es la naturaleza de esas afirmaciones lo que nos preocupa. Dos preguntas son dignas de atención.

• ¿Realmente afirmó Jesús ser Dios?

• Cuando él dice “Dios,” ¿Jesús realmente quiso decir que él era el Creador del universo del que se habla en la Biblia Hebrea?

Para dirigir estas preguntas, consideremos las palabras de Jesús en Mateo 28:18: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.” ¿Qué quiso decir Jesús cuando afirmó tener toda autoridad en el cielo y en la tierra?

Antes de que Jesús tomara la forma de hombre, se nos dice que co-existía eternamente con su Padre, y que Dios le había dado toda autoridad.  Pero Filipenses 2:6-11 nos dice que aunque Jesús había existido en forma de Dios, se “vació” de los poderes de Dios para ser hecho un ser humano.  Sin embargo, el mismo pasaje nos dice que después de su resurrección Jesús fue restaurado a su gloria anterior, y que un día “toda rodilla se arrodillará ante él como Señor.”

Por lo tanto, ¿Qué quiso decir Jesús cuando afirmó tener toda autoridad en el cielo y en la tierra? “Autoridad” era un término bien entendido entre los romanos-que ocupaban el territorio de Israel. En ese momento, César era la autoridad suprema en el mundo romano entero. Su edicto podría al instante lanzar legiones para la guerra, condenar o exonerar a criminales, y establecer leyes y reglas de gobierno. De hecho, la autoridad del César era tal que él mismo alegó divinidad.

Entonces, al menos Jesús estaba afirmado autoridad comparable a César mismo. Pero él no dijo solamente que él tenía más autoridad que los líderes judíos o gobernantes romanos; Jesús estaba afirmando ser la autoridad suprema del universo. Para aquellos a quienes él les habló, significó que él era Dios. No un dios—pero el Dios.  Ambas sus palabras y acciones testificaban al hecho de que creían que Jesús era Dios.

 ¿Jesús afirmó ser el Creador?

Pero, ¿Es posible que Jesús estuviera solo reflejando la autoridad de Dios y no estaba declarando que él era el verdadero Creador? A primera vista eso parece creíble. Sin embargo la afirmación de Jesús de tener toda autoridad parece tener sentido solo si él es el Creador del universo. La palabra “toda” abarca todo, incluyendo la creación misma.

Así como miramos más profundo dentro de las propias palabras de Jesús, un patrón parece emerger. Jesús hizo afirmaciones radicales sobre él mismo que, si ciertas, inconfundiblemente apuntan s su deidad. Aquí esta una lista parcial de tales declaraciones como registradas por relatos de testigos oculares.

•“Yo soy la resurrección y la vida.” (Juan 11:25)
•“Yo soy la luz del mundo.” (Juan 8:12)
•“Yo y mi padre somos uno.” (Juan 10:30)
•“Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin.” (Ap. 22:13).”
•“Yo soy el camino, la verdad, y la vida.” (Juan 14:6)
•“Yo soy el único camino al Padre [Dios].” (Juan 14:6)
•“Si me has visto, has visto al Padre.” (Juan 14:9)

Una vez más, debemos ir atrás al contexto. En las Sagradas Escrituras Hebreas, cuando Moisés preguntó a Dios su nombre en la zarza ardiente, Dios respondió, “YO SOY.” Él le estaba diciendo a Moisés que Él es el único Creador, eterno y trascendente en el tiempo.
Desde el tiempo de Moisés, ningún judío practicante se referiría a sí mismo o ningún otro por el “Yo Soy.” Como resultado, la afirmación del “YO SOY” de Jesús enfureció a los líderes judíos. Una vez, por ejemplo, algunos líderes le explicaron a Jesús porque ellos estaban tratando de matarlo: “Porque usted, un simple hombre, se ha llamado a usted mismo Dios” (Juan 10:33).

Pero el punto aquí no es simplemente que tal frase enojara a los líderes religiosos. El punto es que ellos conocían exactamente lo que él estaba diciendo—él estaba afirmando ser Dios, el Creador del Universo. Sólo esta afirmación habría traído la acusación de blasfemia. Leer en el texto que Jesús afirmó ser Dios es claramente justificado, no simplemente por sus palabras, pero también por la reacción a estas palabras.

¿Qué clase de Dios?

La idea de que somos todos parte de Dios, y que dentro de nosotros esta la semilla de divinidad, simplemente no es un posible significado de las palabras y acciones de Jesús.Tales pensamientos son revisionistas, extraños a su enseñanza, extraños a su declaración de creencias, y extraño al entendimiento de sus discípulos de su enseñanza.

Jesús enseño que él es Dios en la manera que los Judíos entendían a Dios y la manera que las Escrituras Hebreas retrataban a Dios, no en la manera en que el movimiento de Nueva Era entiende a Dios. Ni Jesús o su audiencia han sido criados en Star Wars, y entonces cuando ellos hablaron de Dios, ellos no estaban hablando de fuerzas cósmicas. Es simplemente mala historia redefinir lo que Jesús quiso decir con el concepto de Dios.

Pero si Jesús no era Dios, ¿seguimos bien nosotros llamándolo un gran maestro moral? C.S. Lewis argumentó, “Estoy aquí tratando de impedir a cualquiera de decir la cosa realmente absurda que la gente a menudo dicen de Él: ‘Estoy listo para aceptar a Jesús como un gran maestro moral, pero no acepto su afirmación de ser Dios.’ Esa es la única cosa que no debemos de decir.”[7]

En su búsqueda de la verdad, Lewis supo que él no podía tener ambos sentidos con la identidad de Jesús. O Jesús era quien afirmaba ser—Dios en la carne, —o sus afirmaciones eran falsas. Y si ellas eran falsas, Jesús no podría ser un gran maestro moral. Él estaría mintiendo  intencionalmente o sería un lunático con el complejo de Dios.

¿Era Jesús un Mentiroso?

Uno de los más conocidos y más influyentes trabajos políticos de todos los tiempos fue escrito por Nicolás Maquiavelo en 1532. En su clásico, El Príncipe, Maquiavelo exalta el poder, el éxito, la imagen, y la eficiencia por encima de la lealtad, la fe, y la honestidad. Según Maquiavelo, mentir está bien si logra un fin político.

¿Podría Jesucristo haber sido motivado por este principio Maquiavélico? De hecho, los opositores Judíos de Jesús estuvieron constantemente tratando de exponerlo como un fraude y un mentiroso. Ellos lo inundaron con preguntas en un intento de ponerle una trampa y hacerlo contradecirse a si mismo. Sin embargo, Jesús respondió con notable consistencia.

La pregunta con la que debemos lidiar es, ¿qué podría motivar a Jesús a vivir su vida entera como una mentira? El enseñó que Dios se oponía a la mentira y la  hipocresía, entonces él no lo estaría haciendo para complacer a su Padre. Él claramente no mintió para el beneficio de sus seguidores. (Todos menos uno fueron martirizados.) Y así somos dejados con sólo otras dos explicaciones razonables, cada una de las cuales es problemática.

Beneficio

Mucha gente ha mentido por ganancia personal. De hecho, la motivación de la mayoría de los mentirosos es algún beneficio percibido para sí mismos. ¿Qué podría haber esperado ganar Jesús al mentir sobre su identidad? El poder sería la respuesta más obvia. Si la gente creía que él era Dios, él tendría un enorme poder. (Eso es porque muchos líderes antiguos, tal como el del César, afirmaban un origen divino.)El problema con esta explicación es que Jesús rechazó todos los intentos de moverlo a él en la dirección del poder sentado, en vez de regañar a aquellos que abusaron de tal poder y vivieron sus vidas persiguiéndolo. Él también escogió alcanzar a los relegados (prostitutas y leprosos), aquellos sin poder, creando una red de gente cuya influencia era menos que cero. En una manera que puede solo ser descrita como extraña, todo lo que Jesús hizo y dijo se movió diametralmente en la otra dirección del poder.

Parece que si el poder fue la motivación de Jesús, él habría evitado la cruz a toda costa. Sin embargo, en varias ocasiones, él dijo a sus discípulos que la cruz era su destino y misión. ¿Cómo podría morir en una cruz romana traerle a uno poder?

La muerte, por supuesto, trae todas las cosas en el enfoque adecuado. Y mientras muchos mártires han muerto por una causa en la que ellos creían, pocos han estado dispuestos a morir por una mentira conocida. Ciertamente toda esperanza para la propia ganancia personal de Jesús habría terminado en la cruz. Aún, a su último aliento, él no renunciaría a su afirmación de ser el único Hijo de Dios.

Un Legado

Por lo tanto si Jesús no iba a mentir para beneficio personal, quizás sus afirmaciones radicales fueron falsificadas con el propósito de dejar un legado. Pero la posibilidad de ser golpeado a una pulpa y clavado a una cruz humedecería rápidamente el entusiasmo de la mayoría, que serían superestrellas.

Aquí hay otro hecho fascinante. Si Jesús estuvo hubiera simplemente dejado caer la afirmación de ser el Hijo de Dios, él nunca habría sido condenado. Fue su afirmación de ser Dios y su poca disposición de retractarse de ello que lo llevó a la crucifixión. Si realzando su credibilidad y reputación histórica fue lo que motivó a Jesús a mentir, hay que explicar cómo un carpintero de un pueblo pobre de Judea pudo anticipar estos eventos que lanzarían su nombre a prominencia mundial. ¿Cómo sabría él que su mensaje sobreviviría? Los discípulos de Jesús habían huido y Pedro lo había negado. No exactamente la fórmula de lanzamiento de un legado religioso.

¿Los historiadores creen que Jesús mintió? Los estudiosos han escudriñado las palabras y vida de Jesús para ver si hay alguna evidencia de un defecto en su carácter moral. De hecho, incluso los más ardientes escépticos están atónitos por la moral y pureza ética de Jesús. Uno de estos era el escéptico y antagonista John Stuart Mill (1806-73), el filósofo. Mill escribió de Jesús:

“Sobre la vida y dichos de Jesús hay un sello personal de originalidad combinado con profundidad de perspicacia en el primer rango de hombres de sublime genio de los cuales nuestra especie puede jactarse. Cuando este preeminente genio es combinado con las cualidades de probablemente el más grande reformador moral y mártir de esa misión que jamás haya existido sobre la tierra, la religión no puede decir haber hecho una mala elección escogiendo a este hombre como el representante ideal y guía para la humanidad.”[8]

De acuerdo con el historiador Philip Schaff, no hay evidencia, ni en la historia de la iglesia o en la historia secular, de que Jesús mintió acerca de nada. Schaff argumentó,:

“¿Cómo, en nombre de la lógica, sentido común, y experiencia, podría un mentiroso, egoísta, un hombre depravado haber inventado, y continuamente mantenido desde el principio hasta el fin, el más puro y noble carácter conocido en la historia con el más perfecto aire de verdad y realidad?”[9]

Para ir con la opción de mentiroso parece nadar contra corriente ante todo lo que Jesús enseñó, vivió, y por lo que murió. Para la mayoría de los estudiosos, simplemente no tiene sentido. Sin embargo, para negar las afirmaciones de Jesús, uno debe llegar con alguna explicación. Y si las afirmaciones de Jesús no son verdad, y él no estaba mintiendo, la única opción restante es que él debió haber sido auto-engañado.

¿Era Jesús un Lunático?

Albert Schweitzer, quién fue galardonado con el Premio Nobel en 1952 por sus esfuerzos humanitarios, tenía sus propias opiniones sobre Jesús. Schweitzer concluyó que la locura estaba detrás de las afirmaciones de Jesús de ser Dios. En otras palabras, Jesús estaba equivocado sobre sus afirmaciones pero no mintió intencionalmente. De acuerdo a esta teoría, Jesús en realidad estaba engañado, creyendo que él era el Mesías.

C.S. Lewis consideró esta opinión cuidadosamente. Lewis dedujo la locura de las afirmaciones de Jesús—si ellas no son verdad. Él dijo que alguien que afirmaba ser Dios no sería un gran maestro moral.  “Él podría ser un lunático—al nivel de un hombre que dice que él es un huevo hervido—o de lo contrario él sería el Diablo del Infierno.”[10]

Incluso los más escépticos del cristianismo rara vez cuestionan la cordura de Jesús. El reformador social William Channing (1780-1842), ciertamente no un cristiano, hizo la siguiente observación sobre Jesús:“El cargo de un extravagante, auto-engañado entusiasmo es lo último de lo que puede ser atribuido a Jesús. ¿Dónde podemos encontrar rastros de ello en la historia? ¿Los detectamos en la tranquila autoridad de Sus preceptos”[11]

Si bien su propia vida fue llena de inmoralidad y escepticismo personal, el nombrado filosofo francés Jean-Jacques Rousseau (1712-78) reconoció el carácter superior y la presencia de juicio de Jesús:

“Cuando Platón describe su imaginario hombre recto, cargado con todos los castigos de culpa, pero mereciendo la más alta recompensa de virtud, él describe exactamente el personaje de Jesús. …Que presencia de juicio. …Si, si la vida y muerte de Sócrates son aquellas de un filósofo, la vida y muerte de Jesús son aquellas de un Dios.”[12]

Schaff planteó la interrogación que debemos preguntarnos nosotros mismos:

“¿Es ese el intelecto—completamente sano y vigoroso, siempre listo y siempre sereno –responsable de un radical y más serio engaño en relación con su propio carácter y misión?”[13]

Entonces, ¿Fue Jesús un mentiroso o un lunático, o fue el Hijo de Dios? ¿Podría haber estado en lo correcto, Jefferson al etiquetar a Jesús de “solo un buen maestro moral” mientras negándole su deidad? Interesantemente, la audiencia que escuchó a Jesús—ambos creyentes y enemigos—nunca lo consideró como un simple maestro moral. Jesús produjo tres efectos principales en la gente que lo conocían: odio, terror, o adoración.

Y hoy, 2000 años más tarde, Jesús sigue siendo la persona más polarizadora en nuestro mundo. Aún no son su moralidad y ética, o legado que inflaman pasiones. El mensaje que Jesús trajo al mundo fue que Dios nos hizo con un propósito—y ese propósito está envuelto en Su Hijo.

Las afirmaciones de Cristo Jesús nos obligan a escoger. Como Lewis declaró, no podemos poner a Jesús en la categoría de ser solamente un gran líder religioso o un buen maestro moral.  Este pasado profesor de Oxford y escéptico nos desafía a tomar decisiones en cuanto a Jesús:

“Usted debe hacer una elección. O este hombre fue y es el Hijo de Dios: O bien un loco o algo peor. Usted puede encerrarlo a Él como un tonto, usted puede escupirle a Él y matarlo como a un demonio o usted puede caer a sus pies y llamarlo Señor y Dios. Pero no nos permita venir con ninguna afirmación condescendiente y sin sentido acerca de que es un gran maestro humano. Él no nos dejo esa posibilidad abierta a nosotros. No era su intención.”[14]

El pasado ateo de Lewis concluyó que Jesús no era ni un mentiroso ni un lunático.  La mejor explicación para la vida única, los milagros y las afirmaciones de Jesús es que él es Señor y Dios.

El apóstol Pablo, quien anteriormente rechazó a Jesucristo como otro radical con complejo de Mesías, luego escribe de él así:“Pues Cristo es la expresión visible del Dios invisible.  Existió antes de que empezara la creación, porque por él fueron creadas todas las cosas, sean espirituales o materiales, visibles o invisibles… Es más, absolutamente toda cosa fue creada por medio y para él… La vida de la nada inició por él, y él es, por lo tanto, justificablemente llamado el Señor de todo.”  Colosenses 1:15-17.

J.B. Phillips.

martes, 30 de abril de 2019

El gran Mandamiento


Mateo 22:37

Jesús resumió toda la ley en dos grandes mandamientos: ”Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, toda tu mente, toda tu alma todas tus fuerzas…y el segundo es semejante la primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo...”

¿Con qué amaremos a Dios?

1.   Con todo el corazón: La razón por la cual Jesús nos dice que sea con todo nuestro corazón es muy simple, ya que ahí se encuentra todos nuestros caminos, metas y nuestra voluntad. Por lo tanto Dios quiere que lo amemos, no por obligación, sino por voluntad propia.

2.     Con toda la mente: Tanto en el corazón como en la mente se encuentra nuestra voluntad pero en este último también se encuentra el control de lo que haces. Es importante cuidarlo y evitar que nuestra mente quede en manos equivocadas mediante malos consejos o hacer las cosas que a Dios no le agrada.

3.    Con toda el alma: A veces, tomamos decisiones por emociones, lo que nos puede cegar nuestra meta y hacernos equivocar. Dios quiere que no pensemos con nuestras emociones ya que habrá momentos en que quizá el enojo esté presente y muchos sabemos que pensar estando enojado no es muy buena idea. Pero que nuestras emociones estén enfocadas hacia aquel Dios que todo lo sabe y que tiene una respuesta para cada uno de nosotros en cada momento de nuestra vida.

4.     Con todas nuestras fuerzas: Cada día necesitamos de esa energía para hacer las cosas que hacemos y tener un ánimo adecuado. Enfocar con ánimo y energía y un amor hacia Dios, puede hacer que el día de hoy, no importa la hora, Dios nos pueda halar o podamos hacer grandes cosas para Dios.

Cuando nos dice Jesús que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, es ver a cada persona que nos rodea como si fuera parte de nuestra familia, de ahí la razón por la cual está resumida toda la ley. Estrecharle la mano a un amigo y darle un abrazo fuerte, no es amar a un amigo, es simplemente saludar a un amigo, pero preocuparte por él y ver que se encuentre mejor que nosotros mismos, eso es amarlo.

Jesús sabía el destino de cada persona en la tierra y lo dejó todo. Siendo pobre pero teniendo riquezas que nadie puede contra, dejándose golpear e insultar, teniendo el poder más grande conocido por la historia, también siendo el Señor de Señores y lavarle los pies a sus discípulos y morir en la cruz, solo para que tú y yo vivamos mejor en la tierra, simplemente eso es amor al prójimo.
   Compilado

domingo, 31 de marzo de 2019

El chisme


Todos sabemos muy dentro de nosotros, que aunque la mayoría lo hace, hablar mal sobre otras personas está mal. La persona sobre quien estás hablando está siendo dañada sin fin. Sin embargo, nos preguntamos, ¿Por qué a ojos de Dios el que escucha pasivamente es aquel qué está haciendo el mayor mal? La respuesta recae en la palabra "pasivamente". 

De las tres partes, el que escucha es el único que tiene la posibilidad de detener el habla negativa.  El que habla ya tomó la decisión de hablar mal de otros. La persona sobre la cual se está hablando no tiene control sobre la situación. 


El que escucha es el único que tiene el poder de cambiar el curso de la conversación, que es la razón por la cual Dios lo pone en el lugar del que escucha. Cuando el chisme viene, es porque algo anda mal en vida de la persona.


EL QUE ES CHISMOSO NO ES FIEL. 

Proverbios 11:13: “La gente chismosa todo lo cuenta; la gente confiable sabe callar".

EL QUE ES CHISMOSO, NO SABE SER AMIGO. 
Proverbios 17:9: "Quien perdona, gana un amigo; quien no perdona, gana un enemigo."

EL CHISMOSO APARTA AL AMIGO. 
Proverbios  16:28: "El que es malvado y chismoso provoca peleas y causa divisiones."

EL CHISME MATA. 
Proverbios 18:8: "¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan!"

APÁRTATE DEL CHISMOSO. 
Proverbios  26:20: "El fuego se apaga si no se le echa más leña, y el pleito se acaba si no siguen los chismes."

HABLAR DEMÁS ES PECADO. 
(Leer Proverbios 29:20) Fíjate en la gente que no piensa lo que dice: ¡Más puedes esperar de un tonto que de esa clase de gente! Este tipo de persona no se mide en lo que dice, se esconde en la frase así soy de franca, digo siempre lo que pienso. ¿Qué tipo de persona carga con el chisme? El chisme es un síntoma de que hay un dolor profundo, hay una carencia en la persona.

¿CUALES SON LAS CARACTERÍSTICAS DEL CHISMOSO?

1. LA PERSONA QUE PARTICIPA DEL CHISME NO TIENE TEMOR DE DIOS. 

Romanos 1:28-30 "Como no han querido tener en cuenta a Dios, Dios los ha dejado hacer todo lo malo que su inútil mente los lleva hacer. 29 Son gente injusta, malvada y codiciosa. Son envidiosos, asesinos, peleoneros, tramposos y chismosos. 30 Hablan mal de los demás, odian a Dios, son insolentes y orgullosos, y se creen muy importantes. Siempre están inventando nuevas maneras de hacer el mal, y no obedecen a sus padres." 

La murmuración es lo mismo que chisme y queja. Jesús pago el mismo precio por el chismoso como por el fornicario. A veces la religiosidad nos hace pensar que los pecados que se oyen más feo tienen más peso al oído de Dios y no, ya basta de diferenciar los pecaditos de los pecadotes. Para El no hay diferencia de pecado. El que practica pecado lleva la pena de muerte, al menos que los confesemos y volvamos nuestras vidas a Él, su gracia nos cubrirá. La murmuración fue suficiente para cancelar las bendiciones del pueblo de Israel, y si lo hizo con ellos lo va a hacer contigo. Analiza en que conversaciones participas. No olvides que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, pues al practicar el chisme también practicas el pecado. Y todo pecado no confesado, será juzgado.

2. EL CHISMOSO NO SABE AMAR. 

1 Pedro 4:8 "Sobre todo, ámense mucho unos a otros, porque el amor borra los pecados". 

Cuando no corriges al hermano que está en pecado eres tan culpable como él, pues te vuelves su cómplice. Cuando una persona cae defiéndela pero sin justificarla. El amor cubre, no solapa y no ataca.  Cuando una persona ha caído en pecado defiéndelo sin justificarlo. Necesitamos resolver el problema dando soluciones y no pisoteándolo. Trátalo como quisieras que lo hagan contigo cuando tú fallas. Si tú no sabes cubrir a alguien, no sabes amar porque el amor cubre y no ataca, debes ser parte de su proceso de sanción. Si Dios te ha puesto a resolver problemas no debes ser neutral, solo para no meterte en problemas; no puedes quedarte callado solo para lavarte las manos y eso no agrada a Dios por eso El nos ha dado el Ministerio de la Reconciliación. No debes ser tibio y decir yo no me meto en nada, yo solo observo. Dios vomitara a los tibios, así que se frío o se caliente.

3. EL CHISMOSO TIENE AMARGURA DETRÁS. 

Hebreos 12:14-15 "Traten de vivir en paz con todos y de obedecer a Dios, porque si no lo hacen, jamás lo verán cara a cara.15 No dejen que nadie se aleje del amor de Dios. Tampoco permitan que nadie cause problemas en el grupo, porque eso les haría daño; ¡Sería como una planta amarga que los envenenaría!" 

Cuando hay chisme hay amargura detrás, pues el herido hiere.

¿CÓMO SE RESUELVE ESTE CONFLICTO?

Jesús les puso este otro ejemplo: 

"En el reino de Dios sucede lo mismo que le pasó a uno que sembró en su terreno muy buenas semillas de trigo. 25 Mientras todos dormían, llegó su enemigo y, junto a las semillas de trigo, sembró unas semillas de una mala hierba llamada cizaña, y después se fue. 26 "Cuando las semillas de trigo produjeron espigas, los trabajadores se dieron cuenta de que también había crecido cizaña. 27 Entonces fueron adonde estaba el dueño del terreno y le dijeron: "Señor, si usted sembró buenas semillas de trigo, ¿por qué creció también la cizaña?" 28 "El dueño les dijo: "Esto lo hizo mi enemigo". "Los trabajadores le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a quitar la mala hierba?"  29 "El dueño les dijo: "¡No! A lo mejor ustedes van y arrancan el trigo junto con la cizaña, porque el trigo y la cizaña se parecen mucho. 30 Cuando llegue el tiempo de la cosecha podremos distinguir entre el trigo y la cizaña. Dejen que las dos plantas crezcan juntas. Cuando llegue el tiempo de la cosecha, enviaré a los trabajadores para que arranquen primero la cizaña, la amontonen y la quemen. Luego recogerán el trigo y lo llevarán a mi granero". Mateo 13:24-30.

Desgraciadamente el chisme nunca cesará; El trigo y la cizaña crecerán juntos, solo se diferenciaran por el fruto, así que protégete del chisme. 


Si eres parte de la solución Dios, Él te dará gracia para que lo confrontes con amor. 1 Tes. 5:1-3. "El tiempo te demostrará que vale más una crítica sincera que un elogio."

3 PASOS PARA EL PROCESO DE SANACIÓN

Mateo 18:15-17  "Si alguno de mis seguidores te hace algo malo, habla con él a solas para que reconozca su falta. Si te hace caso, lo habrás ganado de nuevo. 16 Si no te hace caso, llama a uno o dos seguidores míos, para que te sirvan de testigos. La Biblia enseña que toda acusación debe hacerse frente a dos o más testigos. 17 Y si aquel no les hace caso, infórmalo a la iglesia. Y si tampoco quiere hacerle caso a la iglesia, tendrás que tratarlo como a los que no creen en Dios, o como a uno de los que cobran impuestos para el gobierno de Roma."

1. Ve y repréndele estando a solas con él. Debes hacerlo de tal forma que sepa que hay amor en tus palabras y una base bíblica.

2. Si no lo resuelves a solas, lleva contigo 1 o 2 testigos y vas con él de nuevo.

3. Si no hace caso, entonces ve con el Pastor. Levítico 19:16: "No andarás chismeando entre tu pueblo. No atentaras contra la vida de tu prójimo. Yo Jehová". Tomemos conciencia de este mal dentro de la congregación, no participemos del chisme y la división. Seamos parte de la solución y no del problema.  


Compilado

jueves, 28 de febrero de 2019

Amar a un ser humano


Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni en si mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.

Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde  como para recibir su ternura y su cariño sin representar  el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea;  es agradecerle a la Vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero;  es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne;  es vivir cada instante como si fuese el último que puedes  compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez  que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.

Amar a un ser humano es también atreverte a establecer  tus propios límites y mantenerlos firmemente;  es respetarte a ti mismo y no permitir que el otro transgreda  aquello que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en ti mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique,  te sientas en libertad de expresar tu enojo  sin ofender al ser querido, y puedas manifestar  lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día  en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio,  amar es ser capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.

Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del Hombre, como una manifestación palpable  de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano",  de la cual tú formas parte;  es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados obscuros y sombríos; amar a un ser humano, en realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es y por tanto, amar a un ser humano es amarte a ti mismo  y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo. 
Adaptado