Si eres
divorciado no puedes ser Pastor. ¿Es cierto? Es lo que se cree y practica en
muchas iglesias. En estas iglesias también se considera que si un pastor ha caído alguna vez en
adulterio es descalificado permanentemente del ministerio. Lo que la
mayoría dice y quiere que se cumpla verdad?
Esta doctrina procede principalmente de dos pasajes de
Pablo: 1 Timoteo 3:2 y Tito 1:6 Donde se dice que un obispo o un anciano debe
ser “marido de una sola mujer” (RV60). Otras traducciones dicen “esposo de una
sola mujer” (NVI) y “marido de una sola mujer” (LBLA). Como esta frase es un
poco ambigua han surgido varias diferentes interpretaciones de lo que quiere
decir:
-
Que
fue escrita para descalificar al polígamo como líder en una iglesia cristiana.
O sea, alguien que de acuerdo con la práctica antigua tenía, legalmente, más de
una esposa a la misma vez.
-
Que
descalifica a alguien que se ha casado una segunda vez debido a la muerte de
una esposa.
-
Que
descalifica al que no es casado, pues no es marido de nadie.
-
Que descalifica al que se ha divorciado
y se ha casado nuevamente.
-
Que descalifica al que no es fiel a su
esposa, o sea, el que es casado pero adúltero.
Las primeras tres opciones las podemos rechazar fácilmente.
La poligamia no era una práctica común en aquel entonces,
especialmente en los centros urbanos romanos como Éfeso, donde estaba
trabajando Timoteo. Además parecería un poco raro descalificar al polígamo de
liderazgo cuando muchos de los líderes del pueblo de Israel en el pasado
tuvieron más de una esposa, y esa práctica nunca se criticó.
La segunda opción no vale porque siempre se ha entendido
que la muerte de una esposa o esposo concluye toda obligación matrimonial.
Pablo usa esta premisa en su argumento en Romanos 7:1-3. Entonces es difícil
entender por qué el casarse de nuevo después de la muerte de una esposa sería
un problema.
La tercera opción es improbable porque Jesús mismo no era
casado, ni tampoco Pablo (1 Cor. 7:8) o aparentemente Timoteo, y además tanto
Pablo como Jesús recomiendan el celibato específicamente para que uno pueda
dedicarse al ministerio (Mateo 19:12, 1 Cor. 7:32-35).
Entonces nos quedan las dos últimas opciones. ¿Se trata
de alguien divorciado y re-casado, o se trata de alguien que es infiel? Yo creo
que la interpretación correcta es la última. No que el anciano/obispo no puede tener divorcio en su
pasado, sino que debe ser un hombre caracterizado por fidelidad a su esposa
ahora, en el presente.
Mis razones son las siguientes:
- Se trata del presente, no del
pasado.- Todos los requerimientos en la lista se tratan del
carácter presente del candidato, no de su experiencia pasada. Si esta
frase se tratara del pasado, sería la única. Es más, Pablo podría haber
dicho “que solo ha sido marido de una mujer”. Pero no lo hace, pues la
frase “marido de una mujer” depende del verbo presente “ser”. Hablamos del hoy
- El enfoque es en ser
irreprochable.- En ambos pasajes el enfoque de la lista de requerimientos
es en ser irreprochable
(LBLA; NVI: intachable,
RV60: irreprensible). Esto se ve en el español y aún más claramente en el
griego. En 1 Timoteo irreprochable es el primer requerimiento y el único que tiene el
verbo. Es decir, todos los otros requerimientos son una expansión del primero.
Una buena manera de traducir el significado de esta gramática sería así:
Un obispo debe ser, pues, irreprochable:
ü Marido de una sola mujer,
ü Sobrio,
ü Prudente,
ü De conducta decorosa,
ü Hospitalario,
ü Apto para enseñar,
ü No dado a la bebida,
ü No pendenciero, sino amable,
ü No contencioso,
ü No avaricioso.
ü Etc.
El tema de ser irreprochable también
se ve en las otras características en versículos 4-5: Debe gobernar bien su
casa, debe ser maduro, y debe tener una buena reputación (o sea ser
irreprochable) con los que están fuera de la iglesia. Vemos el mismo enfoque en
Tito donde la lista también comienza con ser irreprochable y todas las
características se desarrollan de acuerdo a ese enfoque. Luego en el medio de
las características, Pablo lo repite: “Porque el obispo debe ser irreprochable
como administrador de Dios.” (Tito 3:7).
Este
enfoque en ser irreprochable apoya la idea de que esto se trata del carácter
presente del individuo, no de su historia de divorcios y casamientos. Una
persona que es irreprochable lo es ahora. Todos conocemos personas que aunque son irreprochables
hoy no lo fueron siempre, y sabemos que eso no cambia lo que son ahora. Sabemos que, gracias a Dios, la gente puede
cambiar.
- Hombre
de una mujer.- La frase misma en el griego es muy simple y muy corta: “mias gunaikos andros”. Puede ser
traducido “marido de una esposa” u “hombre de una mujer”. Como la frase no
es muy específica y no dice nada acerca del divorcio (cosa que Pablo
podría haber especificado fácilmente), me parece mejor que la dejemos así,
simple y general, y que dejemos que el contexto de los requerimientos
controle nuestra interpretación. El punto es que el líder cristiano debe
ser alguien comprometido a su mujer: Hombre de una mujer. Que sea alguien
fiel a ella, enfocado en ella. Y claro, que sea fiel a ella sexualmente.
Un buen principio hermenéutico es que cuando la Biblia no es específica
nosotros tampoco deberíamos serlo. Pero
muchos de nuestros debates teológicos surgen de sacarle más información a
un pasaje de lo que realmente tiene. Creo que este pasaje es un buen
ejemplo. Debemos tener cuidado de no decir más de lo que dice la Biblia.
Yo, de
acuerdo.
No
aplicaría al divorciado
Si interpretamos “marido de una mujer” como una
descalificación basada en el pasado matrimonial del individuo surge un
problema. Realmente es una ironía: este
pasaje no descalificaría al divorciado que se quedó soltero. Éste sería
hombre, o marido, de una mujer. No hay
ningún otro pasaje en la Biblia que descalificaría a este individuo. El efecto de esto es, entonces,
penalizar al divorciado no por su divorcio (que es el pecado), sino por casarse
nuevamente. Esta inconsistencia señala que Pablo no tenía en mente
divorcios pasados. Sería una manera muy confusa de decirlo si así fuera.
Concepto
inadecuado de la gracia
También hay una razón teológica por la que deberíamos
rechazar la interpretación de que Pablo se refiere a hechos en el pasado del candidato. Simplemente que
no cabe con el principio bíblico de la gracia de Dios. La posición bíblica es que todo pecado puede ser
perdonado y también la reconciliación
total es siempre posible. OJO
Algunos proponentes de la “posición divorcio” responden
que el líder que se divorció antes de ser cristiano no está descalificado, pues eso ocurrió en una situación totalmente
diferente, antes de que el individuo se había sometido al señorío de Cristo. Pero agregan que si el divorcio ocurrió
mientras uno era cristiano el individuo está descalificado.
¿En qué quedamos entonces?
A mí esta me
parece una distinción muy rara. ¿Cuáles son las implicaciones de tal
distinción? Al parecer se está afirmando que la gracia de Dios nos cubre de
una manera súper-especial cuando nos convertimos, pero que después de eso, hay menos gracia. Dios te limpia el récord una sola vez. Después debes portarte bien, porque hay
algunos pecados que si los haces como cristiano, no los podrás nunca sacar de
tu récord. ¿No es esto una distorsión del evangelio? ¿No es una corrupción de la gracia? No nos olvidemos que Jesús es el
que nos enseñó a perdonar siete veces por setenta (Mateo 18:21-22).
Y tú
sabes que si yo me divorciara entonces, a eso estaría expuesto y entonces yo
pensaría que Dios me quitó su gracia para ya no ser bendecido si estuviera
casado o tener poca bendición por “tremendo pecado”. ¿Así es? ¿No tengo derecho
a ser feliz nuevamente porque Dios me limitó la gracia por divorciarme y de ser
bendecido?
¿Una
letra escarlata?
Algunos todavía no están convencidos porque creen que el
pecado sexual o “divorcio”
es algo especial, que siempre te dejará marcado como inferior, igual que
la famosa “letra escarlata” que se colgaba en el cuello de los adúlteros en la
sociedad puritana de antaño.
¿Inferior yo? Nunca. Y esto es lo que muchos te condenan porque como el líder
“debe gobernar bien su casa… sino como cuidaría la casa de Dios?” (1 Timoteo
3:4,5) entonces, pues, fuera Roque del Ministerio, no te queremos aquí. ¿Así es
Ami?
Otros acuerdan que por supuesto la gracia de Dios
cubre este pecado también, pero están preocupados porque piensan que una caída
sexual o un divorcio es una demostración de un carácter débil y por lo tanto no
es apropiado que tal persona sea confiada con el liderazgo de una iglesia.
Eso no es cierto, para eso está la ayuda idónea para
ayudarlo en estas áreas tan delicadas. Pero estamos siempre condenados porque
siempre habrá legalistas faltos de misericordia y amor. Solo ellos aplican la
ley vertical no considerándose a ellos mismos sea esto hecho en el Perú, Guate o en cualquier lugar, siempre la
congregación es la misma.
Y con esto estoy totalmente de acuerdo CON TAL DE QUE lo estemos considerando
en el presente, igual que lo hace Pablo en sus requerimientos. O sea, podemos
decir: Esta persona no es irreprochable hoy (porque en el pasado reciente se
divorció o cometió adulterio, etc.) y por eso no puede ser un líder de la
iglesia. Pero cualquier evaluación del
pasado de un candidato a liderazgo en la iglesia debe incluir una consideración
de su progreso y maduración. Si las faltas de carácter que le llevaron al divorcio en el pasado
todavía se notan, entonces todavía está descalificado. Pero no por lo que hizo
anteriormente, sino por lo que es hoy. Por otro lado si se nota que ha
habido un proceso de maduración y crecimiento espiritual, entonces, nada impide que esta persona lidere y
represente a la iglesia con tal de que actualmente sea una persona de carácter
irreprensible. Ojo
con eso..
Yo tengo un buen amigo
de 28 años que pasó recién por un divorcio. Es cristiano, es muy comprometido
al Señor y tiene las marcas de algún día ser un líder. Inclusive quiere ir al
seminario. Las circunstancias del divorcio son complejas como siempre. Él
reconoce su culpabilidad en los problemas que surgieron entre él y su pareja.
Pero él siempre resistió el divorcio e hizo todo lo posible para evitarlo. De
todos modos no fue lo suficiente y al final ella se fue. Ambos eran cristianos. Imaginemos este joven en
veinte años, con una educación bíblica, y experiencia en la iglesia. Ahora
quiere ser un pastor o un anciano. Está casado ya desde hace 15 años y es
irreprochable en todas sus interacciones y responsabilidades. No puedo creer
que algo que ocurrió hace 20 años arruinaría su reputación. No puedo acordar
que alguien como él debería ser descalificado. No es el mensaje de Pablo y no es consistente
teológicamente con los conceptos bíblicos de gracia y reconciliación.
Prohibirle la entrada al liderazgo por su pasado sería una especie de legalismo. Sería juzgarlo en base de algo
meramente legal, no en base de algo que es constituyente de su carácter actual.
Yo no tengo 28 años sino 59. No es mi caso
pero es parecido porque no fue mi idea divorciarme. Esperé 3 años y quizá tuve
esa esperanza que Ana cambiara de actitud. Oré todo ese tiempo, quizá era mejor
nuestro distanciamiento y que quizá no hice nada en el sentido dices tú de dar
y no esperar, bueno, lo poco que hice en dar no cambió sus sentimientos.
Siempre con la actitud de ella en autoproclamarse la víctima y yo el malvado y
creo que así no son las cosas porque también a eso ha arrastrado a mis hijas.
Los 2 tenemos la culpa en mayor o menor proporción. Y si actué mal después fue
porque no me quise dejar avasallar, No porque brotó en mi, raíces de venganza y
de amargura.
Las cosas se pusieron peor y más cuando
conversamos la última vez y más cuando ya supe la verdad por esta Señora que te
conté y atando cabos encontré su negativa de ella de seguir conmigo. Es cierto
que he cometido errores pero no me ha perdonado, yo si lo he hecho, no tengo ni
guardo nada porque me he querido mantener alejado de sentimientos negativos y
gracias a Dios no los tengo. Quizá si tengo mucho rechazo a su actitud, no me
gusta nada y no es a ella precisamente.
En tal situación de ella, en perseverar ya
en no querer seguir conmigo, tercamente, neciamente y decirme en mi cara que en
verdad no me ama y no me quiere ni ver (Y sostiene esta idea 3 años desde que estuve mal de mi
pie, no ha cejado en pensar y actuar de la misma manera) es ahí entonces que yo opté por el divorcio porque no todo el tiempo
uno puede vivir así. A paz nos llamó el Señor. Tú sabes que eso también eso me
hace daño física y anímicamente. Queda en 2 lugar ya si se va de la casa, que
si ella hubiera querido irse o no, fíjate que yo la conozco, yo sé que si
hubiera tenido la oportunidad de hacerlo, lo hubiera hecho qué ratos porque
tiene familia que podría apoyarla, tiene su trabajo y el de Lía. No quiere irse
porque no puede o no quiere porque me está “presionando” me dices, pero así no
va a conseguir nada de mí. Esa no es forma de querer a nadie.
En
Conclusión
Yo no estoy escribiendo este artículo para decir que
debemos ser más flojos con los requerimientos del líder. Al contrario, yo creo
que debemos ser más estrictos; que debemos insistir que nuestros líderes sean
irreprochables, como afirma el apóstol. Aún si esto quiere decir sacar a
algunos ancianos del liderazgo que han sido ancianos por mil años y nunca
fueron ni son ahora irreprochables. He visto personalmente el desastre que
resulta cuando ignoramos estos pasajes y estos requerimientos (ver también el
artículo de Osías, La asesina de pastores). El problema es que somos tan dados al legalismo que cuando leemos la lista de
requisitos para el líder, nos enfocamos en el que nos parece ser el más fácil
de comprobar: Divorcio. Pero después ignoramos todos los otros
requerimientos y dejamos que cualquier lobo disfrazado de oveja sea un líder
con tal de que no tenga un divorcio en su pasado. Para colmo a veces la persona
mejor calificada para liderar la iglesia es descalificada por algo que ocurrió
años atrás y no tiene nada que ver con lo que es esa persona hoy.