domingo, 16 de febrero de 2020

Dios responde a nuestras excusas



Tú dices: Estoy demasiado cansado.
Dios dice: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga (Mateo 11:28-30).
Tú dices: Nadie me quiere.
Dios dice: Te amo. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna (Juan 3:16). Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros (Juan 13:34).
Tú dices: No puedo continuar.
Dios dice: Mi gracia es suficiente y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo (2 Corintios 12:9).
Tú dices: No sé cuál camino tomar.
Dios dice: Yo puedo dirigir tus pasos. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas (Proverbios 3:5-6).
Tú dices: No lo puedo hacer.
Dios dice: Todo lo puedes en mí. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).
Tú dices: No es posible. Dios dice: ¿Hay algo imposible para mí? He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí? (Jeremías 32:17).
Tú dices: No vale la pena.
Dios dice: Todas las cosas nos ayudan a bien. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (Romanos 8:28).
Tú dices: No puedo perdonarme a mí mismo.
Dios dice: ¡Te perdono! Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).
Tú dices: No puedo proveer para mi familia.
Dios dice: Yo supliré todo lo que falta. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19).
Tú dices: Tengo miedo.
Dios dice: No te he dado espíritu de temor. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Timoteo 1:7).
Tú dices: Siempre estoy preocupado y frustrado.
 Dios dice: Echad tus ansiedades sobre mí. Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros (1 Pedro 5:7).

Adaptado

viernes, 31 de enero de 2020

La verdad sobre la confesión positiva


Desde hace más de una década ha venido infiltrándose entre la cristiandad evangélica la teoría, tal vez muy atractiva, pero del todo no-bíblica, acerca de la importancia sobrenatural de lo que pronunciamos con nuestros labios. El peso propio que se le concede a la Palabra llega hasta los extremos de creer que si digo "me muero de la jaqueca", en efecto moriré, y por tanto, si de verdad me duele la cabeza más bien deberé decir "no me duele nada", y entonces se me pasará la dolencia como por arte de magia... 

Si quiero un auto rojo, deportivo y descapotable, escribo sus características en un papel y lo pego en un lugar visible, de modo de poder repetir lo que he escrito con cierta asiduidad, a fin de que, por la fuerza que tienen mis palabras, el Señor, solícito en escucharme, no tarde en responder a todas mis peticiones. Es verdad que las Sagradas Escrituras hablan de la importancia de algunas cosas que se confiesan con los labios. Pero, curiosamente, eso que se debe confesar es el señorío de Jesucristo, y su obra redentora en favor nuestro: Romanos 10:9, 1ª Reyes 8:35, 2ª Crónicas 6:24, Mateo 10:32, Lucas 12:8, etc., y otra clase de confesión, netamente bíblica, como es la de los pecados, para salvación: Levítico 5:5, 1ªJuan 1:9, Nehemías 9:2, Salmos 32:5, Mateo 3:6, etc. 

Sin embargo, lo que realmente esta tendencia viene a tratar de imponer, es la creencia o la confianza en la palabra, como valor absoluto: Esto quiere decir que lo que digo tiene poder en sí mismo, independientemente de la voluntad divina al respecto. Es más, lo que pronuncio con mis labios de alguna manera pone en funcionamiento la voluntad de Dios, llegando entonces al abismo ilógico de creer que el Señor depende de mí, y no yo de Él, como cualquier pensamiento racional haría suponer. Frente a semejante contradicción, o nos detenemos o saltamos: No hay término medio. 

Esta seudo-doctrina presentada por sus defensores como un gran hallazgo de hombres de Dios iluminados por una nueva revelación, no es por cierto nada nuevo. Al fin, deberíamos creer que no hay nada nuevo debajo del sol... 

En efecto, está tomada de cosmovisiones tan antiguas como el hombre mismo: El valor mágico de las palabras proviene de creencias esotéricas, orientales, más cercanas a brujos y chamanes que a ideales bíblicos. Y más cercano en el tiempo, vuelve a ser considerada y adoptada por la Nueva Era que, como todos sabemos, no es una religión o una secta, sino una corriente de pensamiento que invade e infiltra todos los estratos sociales, todos los niveles culturales, todas las disciplinas. La Nueva Era aconseja: acéptate y sé feliz. Y si hay algo que te "desarmoniza", desconócelo y repite que todo está bien, hasta que realmente creas que está bien... 

Sucede que, aunque no podamos encontrar nada semejante en la Biblia, esto funciona: Acaricia la carne, alimenta el ego, nos convence de que somos los mejores y de que nada puede pararnos...¿O no somos hijos del Poderoso? Mientras tanto, la cruz, el negarse a sí mismos, el ver nuestras justicias como trapo de inmundicia, el ser barro en manos de un alfarero...todo esto, y mucho más, queda arrumbado en el último rincón del desván de nuestra alma...¿Quién quiere ser un perdedor? 

La confesión positiva nos anima a desconocer cualquier cosa que no nos agrade o que nos duela: Si estoy en la ruina, no debo decirlo, porque mi Dios es el dueño de todas las riquezas. Si estoy enfermo, tampoco debo decirlo, porque por sus llagas fuimos nosotros curados... En cambio, sólo debo pronunciar lo que quiero en mi corazón, y sólo porque lo diga, entonces se cumplirá. Así y todo, tampoco debo suplicar o pedir por favor: únicamente ordenar, y entonces todas las huestes angélicas se pondrán en movimiento sólo por el poder de mis palabras... 

En la misma vía de razonamiento, tampoco habrá que temer nada, por aquello de que "...el temor que me espantaba me ha venido y me ha acontecido lo que yo temía." (Job 3:25) Los que así creen no advierten que esta no es la verdadera interpretación de este pasaje. La declaración de Job no hace referencia a una cuestión de causa-efecto: porque lo temí, entonces me sobrevino. Solamente es una afirmación, carente de toda otra segunda acepción: le sobrevino, lo que temía. El por qué es algo sobre lo que Job no se expide. 

Así las cosas, el cristiano se ve de golpe convertido en un superhombre, que de tener fe, todo lo puede: ¿Podrá también torcer la voluntad de Dios? Esta nueva ola de interpretación, entonces, vulnera por lo menos dos nociones fundamentales en el ideario cristiano: la fe y la soberanía de Dios. 

En cuanto a la fe, puntualizaremos algunas cuestiones acerca de sus características fundamentales. El libro de Romanos es verdaderamente una enciclopedia de la fe. En él se nos aclara que la fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Para empezar, entonces, podemos afirmar que la fe no es un disparo al aire, sino que responde a una palabra de Dios. Se debe tener fe en lo que Dios nos dice, jamás sólo en lo que se nos ocurre. Puedo decirle a ese monte que se eche en el mar, pero si Dios no me ha dicho que lo haría, en vano hablaré, gritaré o proclamaré...Puedo declarar con mis labios que algún paralítico ande, pero si no lo ha determinado así el Señor, solamente conseguiré destruir una vida... 

Revisemos la vida del padre de la fe, Abraham: Cuando el todavía Abram sale de su tierra. ¿Lo hace sólo porque se le antoja? Mas bien fue por fe, pero su fe estaba fundamentada en lo que Dios le había hablado. Era tal vez una locura, era casi algo irracional, pero Dios lo había dicho. Y sobre eso ejercía fe.(Génesis 12 y sgtes.) 

Cuando Noé sube al arca, y antes, cuando la construye (Génesis 6 y sgtes.) ¿No estaba respondiendo a una palabra de Dios? ¿Qué decir de Moisés, Gedeón, Sansón, David y otros grandes héroes que engalanan la galería de Hebreos 11? 

No es mi fe la que pone en movimiento la maquinaria divina, sino a la inversa: La palabra de Dios, emitida de acuerdo con su soberana voluntad, pone en funcionamiento la fe, la cual es también un don de Dios. (Efesios 2:8, 1ª Corintios 12:9) 

Si el Señor, pues, te dice que te dará un auto rojo deportivo y descapotable, ten fe, aunque parezca una locura...Si, por el contrario, El nada te ha dicho, quizás la locura sea pretender obtenerlo. 

De la mano de una fe bien entendida, camina la soberanía de Dios. Ella implica que Dios, y sólo El, es absoluto, dueño de todo. El motor inmóvil de la filosofía, la causa eficiente, el acto puro. Todo es por El y para El, y nada sucede si el Señor no lo ha previsto. El es, efectivamente, el Señor, amo absoluto, no un vasallo de los caprichos, necesidades u ocurrencias humanas. El hace el día bueno y el malo, El nos da bonanza o nos somete a la adversidad, El nos enriquece o nos empobrece, nos lleva o nos trae, nos pone o nos saca, nos da o nos quita...¿Quién se atreverá a decirle qué haces? 

Leamos atentamente algunos textos: Eclesiastés 7:14, Isaías 45: 9-9-12, Deuteronomio 4:39, 1ª Crónicas 29:12, Job 9:12, Salmos 29:10, 135:6, Daniel 4:35, 2º Reyes 19:28, Romanos 9:19, etc. En todos ellos, y en muchos otros que podríamos citar, se aclara meridianamente que por sobre lo que creemos, o pretendemos creer, está Dios, sentado en su trono, decidiendo lo que es bueno o no para sus hijos. 

Los cristianos no somos, ni fuimos llamados a ser, super-héroes. Por la cruz fuimos salvados, y con ella misma en los hombros debemos caminar por donde anduvo el Señor... ¿Desear cosas? ¿Anhelar cosas? ¿Esperar cosas? ¿Orar por ellas? Esta muy bien, ¿A quién otro podríamos recurrir? Pero nunca creer que nuestra palabra o nuestro poder puede realmente traer a la realidad lo que deseamos, como, pasmosamente, se nos enseña en La cuarta dimensión, de Yonggi Cho. 

Podemos proclamar lo que deseamos, pero sólo como una manera de alimentar nuestra fe, nunca con la ilusión oculta de que nuestras órdenes sean justamente eso para Dios. La única confesión verdaderamente positiva que conozco es aquella de reconocimiento a Dios por sobre todas las cosas: El lo es todo, en todo. Si vivimos de acuerdo con esta premisa puede ser que todo en nuestra vida cambie. Ya no seremos los nuevos adalides contemporáneos, pero estaremos más cerca del Siervo, el que descendió a la condición humana, el que lavó los pies de sus discípulos, el que fue a la cruz para rescatarnos... 

Porque, debemos comprenderlo, Dios no comparte su gloria con nadie.

Eliana Gilmartin

lunes, 30 de diciembre de 2019

El desánimo



El apóstol Santiago dijo por la inspiración del Espíritu Santo: "El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos" (1:8) ¿Conoce usted a alguien que hoy diga una cosa y mañana cambie de opinión? Sin lugar a dudas no sólo conoce a una persona así, sino a muchas. 

El desánimo significa literalmente sin ánimo. Al señor y la señora desanimados los encontramos en el trabajo, en el vecindario, en la congregación y hasta en el ministerio. 

El desánimo es una barrera sicológica que taladra los pensamientos. De ahí, taladra los sentimientos. Finalmente, llega y agujerea la voluntad. La persona desanimada se aprisiona en su propio calabozo por la falta de auto-estima, del deseo de querer superarse y de lograr realizarse en toda su potencialidad. 

El señor y la señora desanimados son muy volubles en su carácter y fracasan mucho en sus promesas. No están dispuestos a pagar el precio del éxito. Les agradan las cosas emocionales y del momento. Pero metas a largo plazo, que exijan disciplina, dedicación y paciencia, les hacen desistir fácilmente. 

Bien claro dice el texto sagrado: 

"El hombre de doble ánimo es inconstante en sus caminos”. 

- Comienza muchas cosas, pero termina algunas. 
- El desánimo lo lleva siempre a un callejón sin salida. 
- La persona desanimada pierde la confianza de otros. 
- Nunca es fiel en lo que se le encarga. 
- Mientras la emoción está en ebullición se mueve, pero si se apaga, se paraliza. 

Tengo una receta para ti que te desanimas: 

- Admite que eres tú quien te desanimas y no culpes a otros.
 
- Desarrolla patrones disciplinarios. 

- Sé realista y práctico. NO te ilusiones. La ilusión lleva al desánimo. La realidad mantiene el ánimo por encima de todo. 

- Pídele ayuda al Señor Jesucristo. Es mejor que ningún consejero. Él sabe por qué tú te desanimas y te aflojas tan pronto. 

- No temas en orarle, llorarle y rogarle para que te inyecte ánimo. El gustosamente lo hará si tú lo dejas. 

Kittim Silva 


jueves, 28 de noviembre de 2019

¿Cómo murieron los apóstoles?


1. Mateo: Sufrió el martirio en Etiopía, asesinado con una espada.

2. Marcos: Murió arrastrado por caballos por las calles de Alejandría, Egipto.

3. Lucas: Ahorcado en Grecia después de su tremenda predicación a los perdidos.

4. Juan: Fue metido a una vasija de aceite hirviendo en Roma y milagrosamente no murió. Estuvo preso en las minas de la isla de Patmos. Allí escribió Apocalipsis. Fue liberado y viajó a Turquía sirviendo como obispo de Edesa. Fue el único apóstol en morir pacíficamente, anciano.

5. Pedro: Fue crucificado boca abajo en una cruz, porque le dijo a sus torturadores que se sentía indigno de morir de la misma manera que Jesucristo.

6. Santiago: El líder de la iglesia en Jerusalén, fue arrojado del pináculo sureste del templo a más de 30 ms. cuando se negó a negar su fe en Cristo. Sus enemigos, al ver que no murió en la caída, lo golpearon hasta la muerte. (Ese pináculo fue el mismo donde Satanás llevó a Jesús durante la Tentación).

7. Santiago, hijo de Zebedeo: Como era un fuerte líder de la iglesia, fue decapitado. El oficial romano que lo custodiaba en el juicio miraba sorprendido como Santiago defendía su fe. Condenado Santiago a ser decapitado, fue llevado por este oficial al lugar de ejecución. Vencido por convicción, el oficial declaró su nueva fe al juez y se arrodilló junto a Santiago para aceptar la decapitación como cristiano.

8. Bartolomé: Conocido como Nathaniel, fue misionero en Asia. Testigo de nuestro Señor en la Turquía actual. En Armenia, fue azotado a latigazos, por predicar.

9. Andrés: En Patras, Grecia. Después de ser azotado severamente por 7 soldados fue crucificado y puesto en la cruz con cuerdas para prolongar su agonía. Siguió predicando a sus verdugos durante 2 días hasta que murió.

10. Tomás: Fue atravezado con una lanza (empalado) en India durante uno de sus viajes misioneros para establecer la iglesia en el subcontinente.

11. Judas: (No Iscariote) Fue asesinado con flechas cuando se negó a negar su fe.

12. Matías, elegido para reemplazar a Judas, fue apedreado y decapitado.

13. Pablo: Torturado y luego decapitado por Nerón en Roma, año 67. Sufrió un largo encarcelamiento, donde escribió sus muchas epístolas a las iglesias que formó.

Bibliografía:
La Blibia.
Tito Flavio Josefo (Jerusalén, c. 37-c. 100). Historiador judío fariseo, descendiente de una familia de sacerdotes. Hombre de acción, estadista y diplomático.
Dorman Newman, historiador religioso siglo xv.
David Snell “How Did Each of the Original Twelve Apostles Die?”

viernes, 25 de octubre de 2019

El verdadero Halloween


Año Nuevo de los Celtas

El 31 de octubre es el día más importante en el año satánico. Marca el Año Nuevo de los Celtas, antiguo pueblo de Gran Bretaña. En esta fecha terminaba la época de las cosechas. Ellos tenían las siguientes creencias: hasta el 31de octubre reinaba Baal, dios celta de la primavera y el verano. Desde el 1º de Noviembre reinaba Sanhaim, el dios de la muerte. El 31 de octubre de noche, era un intervalo entre los dos reinados. Las barreras entre lo natural y lo sobrenatural dejaban de existir y los muertos aprovechaban para deambular por el mundo de los vivos, a veces interfiriendo violentamente sus asuntos. Por este motivo el festival del 31 de octubre era considerado el "Festival de la Muerte". De ahí también los colores de esta festividad: el naranja representa al otoño, y el negro, representa a la muerte. En este día, el dios de los celtas llamaba a los espíritus de los malvados que habían muerto en ese año. Al mismo tiempo, otros espíritus recorrían los campos atacando a las personas. La noche del 31 de Octubre, era una noche de horror para el pueblo celta: podían ser atacados por fantasmas, malos espíritus y demonios, y por los mismos sacerdotes druidas. Era el momento de los sacrificios humanos. Hombres, mujeres, ancianos y niños eran llevados a la fuerza y encerrados en grandes cajones de madera y paja. Allí los sacerdotes les prendían fuego. Luego de estos sacrificios, los sacerdotes tenían una comida de acción de gracias, junto a las cenizas.

LOS DRUIDAS
Los celtas tenían sacerdotes satánicos, llamados Druidas. Los druidas existían en Gran Bretaña, Roma y Grecia. El 31 de Octubre los Druidas iban de casa en casa, demandando ciertas comidas, y aquellos que se las negaban eran maldecidos. Se atormentaba a la gente mediante la práctica de magias. En sus recorridas, los Druidas llevaban grandes nabos que habían sido previamente vaciados y tallados con formas de caras y emblemas satánicos. Se creía que cada nabo contenía al espíritu del demonio que dirigía o guiaba personalmente al sacerdote, era su pequeño dios. Se usaban vestimentas para ocultar la identidad del druida que amenazaba a la gente con maldiciones, si no le daban la comida que requería.

ADIVINACION
Los que practicaban la adivinación sabían que esta era la noche en que tenían más éxito. Invocaban a Satanás para que los ayudara en sus esfuerzos. Una de las formas de adivinación era poner manzanas en un tubo y lograr hacerlas entrar en sus bocas, sin morderlas. El primero que lo lograba, tendría buena suerte ese año. Luego pelaban la manzana y tiraban la cáscara por sobre el hombro y se daban vuelta enseguida para mirar alrededor. Esperaban ver una visión o la aparición de la persona con quien se iban a casar.

SACRIFICIOS
Estas cosas ocurrían ya varios siglos antes de Cristo. Se hacían sacrificios a los dioses, especialmente al dios de la muerte. Los sacrificios eran de todo tipo, desde vegetales hasta de seres humanos. Esto se siguió practicando durante siglos, en algunos lugares hasta el día de hoy.

EL SIGLO OCTAVO
En el siglo octavo el Papa Gregorio III en un esfuerzo por que la gente dejara de realizar este festival al dios de la muerte, trasladó el Día de Todos los Santos del 13 de Mayo al 1º de Noviembre. El Día de Todos los Santos honraba a los mártires de la persecución de Roma. Pero no funcionó. Nunca sirve cristianizar una festividad pagana. Lo santo y lo pagano no se mezclan!

EL NOMBRE
El nombre Halloween proviene del hecho mencionado anteriormente. Todos los Santos en inglés era "All Hallow", o "all holy". Con el tiempo se le agregó la terminación "en", una abreviatura de "evening", que significa anochecer, momento en que comienza la festividad. De allí el nombre "Halloween".

LA EDAD MEDIA
En la Edad Media hubo un gran resurgimiento de prácticas satánicas, brujerías y magia, tal como está ocurriendo hoy en día. Durante este tiempo surgió la creencia de que las brujas viajaban en escobas a los "sábados negros" (el aporte de las brujas cada 31 de Octubre), a adorar a Satanás. Eran guiadas por espíritus, muchas veces en forma de gatos negros. Los Druidas adoraban a los gatos, en la creencia que eran la encarnación de seres humanos malos.

LA FESTIVIDAD LLEGA A AMERICA
América del Norte desde su colonización fue declarada una tierra donde se respetaría todas las creencias religiosas. Esto abría las puertas para que las fiestas de los druidas fueran implantadas allí. Sin embargo no fue hasta 1848, cuando debido a una gran hambruna que sobrevino en Irlanda, y millones de irlandeses emigraron a Norteamérica, que esta costumbre se implantó en el
Nuevo Mundo. Los irlandeses trajeron con ellos las festividades Druidas. En América encontraron un elemento que no tenían en el Viejo Mundo y lo incorporaron a las festividades: las calabazas. Las vaciaban y convertían en linternas, con velas adentro, con las que iluminaban sus reuniones. Una práctica que sigue hasta hoy.

LA IGLESIA SE INVOLUCRA
Este festival de muerte ha sobrevivido a todos los esfuerzos cristianos de desterrarla. Es una festividad que siempre fue de naturaleza satánica. Satanás ha seducido a los cristianos a unirse en esta celebración. Hoy está tan difundida y encubierto su verdadero origen, que los padres no se dan cuenta de lo que simboliza que sus hijos salgan a pedir comida (golosinas), y los disfraces, las calabazas talladas y todos los demás adornos de esta celebración pagana. El 31 de Octubre es el día que esperan todos los satanistas y ocultistas del mundo entero para dar honor a Satanás y para orarle a él pidiendo la caída de la Iglesia de Cristo Jesús y la destrucción de las familias. Es la noche del sacrificio humano a Satanás. Es el mejor día del año para Satanás. No es un día de una celebración inofensiva!!!

HALLOWEEN MODERNO
Veamos ahora a la celebración actual del Halloween. ¿No es toda una temática de tinieblas, muerte, miedo, amenazas, destrucción y mal? Hay brujas, palos de escoba, murciélagos, lechuzas, esqueletos, muerte y monstruos. Hay países (cada vez más) en que a los niños se los disfrazan de demonios, brujas, fantasmas y salen a la calle cuando ya está oscuro, a repetir los que hacían los Druidas: pedir comida, solo que ahora piden golosinas y en vez de maldiciones, amenazan con travesuras. En Halloween habrá adivinación, casa encantadas, velas prendidas e invocación a espíritus. Habrá sacrificio de perros, gatos, ratas, gallinas, cabras y hasta  seres humanos! Podemos pensar: " no es para tomarlo tan en serio". Pero el maligno lo hace y también Dios lo toma en serio.

QUE NOS DICE LA BIBLIA
En Jeremías 10:2 leemos: "No aprendáis el camino de las gentes". ¿Debería una persona que desea agradar a Dios dedicar su tiempo y apoyo a celebraciones como esta? ¿Debería permitir que sus hijos participen en las actividades populares relacionadas con este festival pagano. ¿Dónde está el énfasis? ¿Estamos desarrollando los frutos del espíritu o permitimos que ocasiones como esta nos hagan desarrollar una tendencia a la idolatría, enemistad, lucha, celos, enojos y egoísmo (Gál. 5:19-23).? ¿Promueven el amor a Dios y a su Hijo, Jesús, o nos involucra con demonios, brujerías, y una cantidad de otras actividades que están específicamente condenadas en la Biblia?

Halloween nunca ha sido una festividad cristiana y no tiene lugar en la vida de un creyente que ha nacido de nuevo en Cristo Jesús. En realidad, es una abominación al Señor, y debemos tomar una posición firme en contra de la fiesta y todo lo que ella encierra. Vemos que su historia es netamente pagana, y la expresión moderna también lo es.

Compilado

Referencias Bíblicas:

Oseas 4:6; Deuteronomio 18:9-14; Santiago 1:27;  Filipenses 4:8;
Deuteronomio 7:25-26; 1Tesalonicenses 5:21-23;  1 Corintios 10:19-23



sábado, 28 de septiembre de 2019

Todo tiene su tiempo



Todo tiene su tiempo y todo aquello que hay debajo del cielo tiene una hora determinada. Encontrarás el tiempo de nacer y el tiempo de morir. Tendrás el tiempo de plantar y el tiempo triste de arrancar lo que alguna vez sembraste. Habrá tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar lo que alguna vez cayó.

Habrá el tiempo de llorar y el tiempo de reír.  ¿Te fijaste que después de todo ello habrá tiempo de bailar? Pero te lamentarás de esparcir las piedras y tendrás tiempo para juntarlas. Pero si sé que hay momentos que a tu vida la abrazarás pero alguna vez no lo harás porque los tiempos son malos…

Tendrías un tiempo entonces de buscar lo mejor y un tiempo de perder. Sin embargo, valorarás tu vida y tus fuerzas, hay esperanza entonces de tener un tiempo de guardar lo que Dios te dio, y un tiempo de desechar lo que te hizo sufrir en esas circunstancias.

Pero descubro que hay tiempos de romper y tiempos también de coser nuevamente. Experimentarás  los tiempos de callar pero esperarás tamvbién  el tiempo de hablar . Será así tu tiempo de amar plenamente y si alguna vez la injusticia y el desastre te invadiera, tendrás el tiempo también de aborrecer lo que no era verdadero y lo defenderás en los tiempos de guerra para así conquistar otra vez lo perdido en el tiempo de paz.

¿Qué provecho tendríamos en lo que trabajamos en aquello que nos afanamos? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. No obstante, todo lo hizo hermoso en su tiempo y ha puesto la eternidad en el corazón de sus hijos sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio del mundo, hasta el fin de todo lo creado...

Yo conocí que no hay cosa mejor para los hombres que alegrarse y hacer siempre el bien en su vida. También es un regalo de Dios que todo hombre se alimente y beba, gozando así el bien de todo lo que ha hecho y ha encontrado.

También comprendí que todo lo que Dios hace será inacabable, perpetuo, sobre todo lo que hizo. No se añadirá más ni tampoco se disminuirá. ¿Sabes por qué? Porque Dios lo hace para que en su presencia lo reconozcan todos los hombres, ni más ni menos. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

Roque Puell López Lavalle

viernes, 2 de agosto de 2019

Queriendo yo un día


Q
ueriendo yo un día saber quién era Jesús, fui al mar y entre los acantilados de la costa, encontré a Pablo, el anciano que tanto lo amaba. Solícito él a mis preguntas y a mis inquietudes, tuvo a bien responderme de esta manera:

- Jesús no fue como el Buda, el sabio Confucio, Sócrates el filósofo o el famoso Platón. Ellos fueron solamente hombres que hasta hoy, nos han deslumbrado con sus pensamientos. Más ellos si no lo sabías, jamás resucitaron de los muertos como el Maestro y te aseguro que seguirán estando así, entre los espíritus perdidos, durmiendo eternamente en la tumba de los desconocidos...

- Jesús no es una emoción intensa o un arrobamiento que inunda nuestra alma limitándome el pensar para solamente sentir una gran emoción, no... Él es el Señor de la vida y que vive en mi ser llenándome de Su paz que no cambia así vengan las tormentas de este mundo. También me da la convicción de que él no está muerto y que hoy, está vivo todavía...

- Jesús no es la reencarnación de seres humanos o de animales que ya vivieron en otros cuerpos. Eso no es una realidad, no existe tal pretensión, porque yo sé que él me dará una morada en el cielo cuando yo muera, viéndole cara a cara esperándome él mismo con los brazos abiertos...

- Jesús es quien ama y protege a mi familia y no desea que nadie los desvíe por ningún motivo con algún vano conocimiento o algún atajo que los quiera llevar lejos del único camino que los lleva a Su Padre. Él es la verdad que muchos por ignorancia no la conocen y es la vida que vamos a experimentar junto a Él,  después que hayamos muerto...

- Jesús no es vendedor de cuentos, fantasías y pretendidas sanidades que engañan a muchas personas a cambio de un dinero. ¿Cuántos mercaderes de la fe hay verdad? Él venda y cura tus heridas, hace milagros para salvar tu existir, no te cobra dinero alguno por sanarte pero él también te llevará pronto a Su casa en el cielo, para librarte de tu sufrimiento...

- Jesús es aquél que te hace empresario y digno de un mejor salario si eres justo con tu obrero sin hacer con el dinero lo que tú quieras. Si trabajas con ahínco y no eres un usurero, Él te prosperará con todo lo que te falta y así tu familia se sentirá segura y no le faltará nada solamente por Su fidelidad...

Entonces, luego de un buen rato de conversación, volví por mi camino y estuve callado meditando en lo que habíamos hablado. Donde las dudas ya me alcanzaban y la ignorancia había hecho su tienda, esta sencilla manera de decirme esta verdad, me hizo comprender mucho de mí y pude darme cuenta que aunque recorra el vasto universo o quiera obtener mucho conocimiento, yo sabré al fin, quién es Jesús...

Pr. Roque Puell López Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=ufS8-zW3Ugg

miércoles, 31 de julio de 2019

¿Cómo agradar a Dios?


"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros como os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio del Señor Jesús; porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación;" (1 Tesalonicenses 4:1-2).

En esta primera carta, el apóstol Pablo, después de saludarles y expresar su gratitud a Dios por el testimonio de aquellos hermanos, reconociéndoles su dedicación a Dios desde el principio (cap.1), les refiere lo que fue su labor ministerial entre ellos, su trabajo y fatiga, su entera dedicación por el bien espiritual de ellos, encargándoles solemnemente que anduviesen como es digno de Dios, quien los llamó a su reino y gloria (cap.2). Él continúa dando gracias a Dios porque su labor entre ellos fue fructífera, pues recibieron las palabras que les habló, no como palabras de hombres, sino según es en verdad la Palabra de Dios.

Ellos habían dado testimonio de su fe sufriendo por el evangelio, como también las iglesias de Dios en Cristo Jesús que estaban en Judea, padeciendo de los de su propia nación igualmente que ellos. No faltaría quien dijera cosas falsas del apóstol: Como que no tenía intenciones de visitarles nuevamente. Él se disculpa por la tardanza, y a la vez enfatiza su gran anhelo por ver el rostro de aquellos que son su gloria y corona; atribuye su imposibilidad de haberles visitado al estorbo obrado por Satanás. ¿Cómo fue eso? No lo sabemos, pero sabemos que es cierto.

Al no poder ir -y con el objeto de afianzarles y exhortarles en la fe, para que ninguno se inquietara por sus tribulaciones, les envió a Timoteo, su fiel colaborador, el cual regresó de ellos con buenas noticias que produjeron gran gozo en el apóstol, por lo cual da gracias a Dios y ora ferviente y constantemente con el deseo y la intención de volver a visitarles y completar así lo que faltare a su fe. Él confía que Dios mismo dirigirá su camino; mientras tanto, les desea que el Señor les haga crecer y abundar en amor y que sus corazones sean afianzados, para que sean irreprensibles en santidad delante de Dios y en la venida de Cristo (cap.3).

Notamos que, aunque ha habido exhortación de manera incidental en los tres primeros capítulos de esta carta, es a partir del cap.4 cuando el apóstol empieza a dirigir exhortaciones a la práctica de una vida piadosa, como hace en todas sus cartas. Notamos, por las palabras del apóstol en el 4:1 que hay una transición aquí, se está pasando de una cosa a otra. El les ha estado refiriendo todas aquellas cosas, importantes por cierto, pero ahora tiene algo más que agregar. Su carta no estaría completa si faltara la parte exhortativa. Se da la instrucción y entonces se pasa a reclamar la obediencia a la misma. Se emite la ley y entonces se espera el cumplimiento. No es correcto reclamar obediencia a un mandamiento no declarado. El apóstol les ha enseñado cómo vivir la vida que agrada a Dios, por eso les dice:

A. LA MANERA DE EXHORTAR

"Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más". Por las palabras: "por lo demás, hermanos", Pablo está señalando a esas otras cosas importantes que debían ser cuidadas. [Ilustración. A veces, cuando nos saludamos se nos pregunta u ofrecemos cortésmente información sobre nuestros asuntos: familia, negocios, iglesia, etc., puede ser que acerca de algunas cosas digamos: "esto está así, aquello asá", pero sobre otros asuntos, no menos importantes, podemos decir: "lo demás está bien".] En este caso, "lo demás" que el apóstol señala, es un llamado a la conducta consecuente en virtud de las instrucciones recibidas, es un reclamo a la obediencia. Son sus exhortaciones -de orden- a la conveniente práctica de la conducta enseñada por el apóstol a fin de agradar a Dios.

El conocimiento intelectual no basta, no es suficiente; es más, dice la Escritura que el conocimiento envanece; obviamente, se refiere a esa clase de conocimiento que sólo se halla en la cabeza, pero que no ha bajado al corazón. Un dicho popular, dice; "Del dicho al hecho hay mucho trecho". ¡Es verdadero el dicho! "La fe sin obras es muerta". Puede haber conocimiento intelectual, puede haberse observado el testimonio de un ministro fiel como el apóstol Pablo, y aún así, necesitaremos una continuada amonestación y exhortación a conducirnos como es digno de nuestro santo llamamiento. Ciertamente, el buen testimonio y la instrucción apostólica comunicada por los ministros del Señor a Su iglesia son parte integral de su disciplina instructiva. Somos instruidos en la conducta santa por los preceptos y ejemplos bíblicos.

De paso, el apóstol Pablo enseña una vez más, por vía de su propio ejemplo, la manera de ejercer el ministerio como siervo de Cristo, como quien está llamado a ejercer autoridad, a amonestar, exhortar, reprender, aconsejar, etc. a la iglesia del Señor, como quien ha de dar cuenta ante el Señor. En nada favorecen a la iglesia aquellos supuestos ministros que se la pasan gritando, imponiendo sus criterios, ejerciendo dominio o señorío sobre los hermanos, obligándolos o forzándolos en alguna manera a hacer cuanto se les antoje. El apóstol Pedro ruega con mucha humildad a los ancianos -como él- a pastorear la grey de Dios, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a su cuidado, sino siendo ejemplos de la grey (1 Pedro 5:1-3). El mayor entre nosotros es el siervo.

Una buena forma de gobernar la grey del Señor es la manera mansa y humilde de presentarles la palabra del Señor, de amonestarles y exhortarles, lo cual el apóstol Pablo hace -lo mismo que los demás apóstoles- rogando y exhortando en el Señor Jesús. Esto es, en la esfera de Su reino: la iglesia, y por la autoridad conferida por el Señor. Pudiera ser que, ante la manera suave y mansa de hablar de un ministro de Jesucristo, que se dirige a sus consiervos con ruegos y exhortaciones, aparezcan quienes opinan que tal hombre no tiene autoridad, que de esa manera no llegará a ninguna parte, porque el concepto que tienen respecto al ministro o predicador del evangelio, es que debe ser un hombre que lanza rayos y centellas desde el púlpito y hace que todos tiemblen, y así conseguir algún resultado en sus oyentes; pero eso no fue la práctica ni la enseñanza de los apóstoles ni del Señor Jesús.

El ministro de Jesucristo predica la Palabra, da el consejo de Dios con mansedumbre, ruega que dicha Palabra sea obedecida y no desechada, que sea puesta en alto, valorada, como Palabra de Dios y no de hombres, porque sabe las funestas consecuencias de rechazar la palabra (:8) "...el que desecha esto (refiriéndose, por supuesto, a su exhortación en los versículos anteriores), no desecha a hombre sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo". Téngase en cuenta que estas palabras del apóstol se las está dirigiendo a aquellos que habían recibido la palabra en medio de gran tribulación con gozo del Espíritu Santo.

Esto nos indica claramente que no basta con haberla recibido en alguna ocasión anterior o al principio en ese espíritu de mansedumbre, sino que debe ser una constante. Cada vez que se les hable o se les dirija la predicación o el consejo, como dice Santiago: "...recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas" (Santiago 1:21). Pero algunos ponen sus ojos en el predicador, y al menospreciar al predicador menosprecian a Dios y a su Palabra.

Es el mismo Espíritu Santo quien ha puesto a hombres falibles, a unos de entre otros, según le ha parecido, a cuidar del rebaño del Señor; después de todo, quien verdaderamente cuida y edifica su iglesia es el Señor, pero él usa a aquellos que ha llamado para este ministerio, capacitándoles además para eso mismo. Pablo dijo a los ancianos de Efeso que cuidaran del rebaño del Señor, sobre el cual el Espíritu Santo los había puesto como supervisores, y al recordarles que se trata de la iglesia que el Señor compró con su sangre, les está diciendo implícitamente con cuánto amor, ternura y entrega la deben cuidar. Y el apóstol Pablo lo sabe y lo practica muy bien, es, por tanto, un ejemplo digno de imitar.

Ahora bien, hermanos, la Palabra del Señor comunicada por sus ministros jamás será desechada sin atraer graves consecuencias a quienes se rebelan, pues, como dice el apóstol en el v. 6 "...el Señor es vengador de todo esto".

Los ruegos, amonestaciones, exhortaciones, reprensiones, consejos, etc. que son comunicados  a la iglesia en general y a cada miembro de la iglesia en particular por los ministros del Señor no son cosa de juego, no son palabras que se lleva el viento. Deséchese la labor de los ministros y ¿qué tendremos? No la iglesia del Señor, sino una sinagoga de Satanás. Los pastores son siervos de Cristo, ocupados en cumplir la voluntad del Señor en la iglesia. Es Cristo mismo quien los ha colocado en su lugar o posición de servicio, ellos mismos no se consideran dignos de tal distinción. Pablo dice: "Doy gracias al que me revistió de poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio" (1 Timoteo 1:12). Hermanos, no es sabio menospreciar la labor de los siervos del Señor, el equipo humano que el Señor de la iglesia está empleando para apacentar su grey.

Ellos comunican la Palabra por vía de ruegos y amonestaciones amorosas. Esto no quiere decir que a veces no pierdan los estribos, sobre todo cuando a causa de la falta de sometimiento hacen la obra del Señor entristecidos, con quejas. Pero estas cosas no se imponen por la fuerza, ese no es el método de Dios, aquí no se trata de la ley del más fuerte, ya sea física o temperamentalmente, no es asunto de astucia humana; porque la fuente de las palabras usadas es Dios mismo. Así que, no es de sabios ignorar de dónde proceden estas palabras.

Cualquiera pudiera decir, luego de la predicación o del consejo pastoral: "Eso dice ese hombre", y no sentir -por el momento- ningún remordimiento, pero si "ese hombre" es un ministro de Cristo, fiel a Su Palabra, aunque no suba la voz, aunque no golpee en el púlpito, aunque no se imponga mediante algún artificio humano, tarde o temprano se dará cuenta de que fue un error desechar su consejo, despreciar la amonestación o la exhortación pastoral. Recuerde: Su problema no es con el siervo sino con el Señor del siervo. "...porque el Señor es vengador de todo esto". Sí que podemos descansar, el Señor nos deja a nosotros la parte de hacer el bien, de hacer misericordia, de bendecir; si nos tratan mal, la venganza es de él. La ira es de Él, de nosotros la intercesión, la misericordia.

Un caso del A.T. ilustra el punto. Tomó Moisés mujer cusita, y sus hermanos, María y Aarón murmuraron contra él y se sublevaron. Dijeron: "¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Dios" (Números 12). Y si sólo lo hubieran pensado, de igual manera los hubiera oído el Señor. No sólo hay que cuidarse de la murmuración, sino también de los malos pensamientos. Ni se le ocurra hacer algo así, o acariciar malos pensamientos, pero si lo va a hacer, por lo menos hágalo en donde Dios no lo pueda oír; pero tal cosa es imposible, porque Él todo lo oye, todo lo sabe.

Esta historia de la murmuración de María y Aarón la hemos leído una y otra vez y conocemos las funestas consecuencias que le sobrevinieron, especialmente a María, a causa de esta rebeldía. Jehová les preguntó luego: "¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?" Como castigo, María quedó leprosa. La parte de Moisés: Orar por misericordia a favor de sus hermanos. Hermanos, no son sin culpa quienes se rebelan contra los siervos de Dios, mansos como Moisés, tampoco lo son quienes no se acojan a los consejos de los ministros que el mismo Señor ha puesto en sus lugares de servicio.

B. LA INSTRUCCIÓN APOSTÓLICA

¿Cuál es el ruego o exhortación específica que el apóstol hace a los hermanos tesalonicenses? En una palabra: Obediencia. Que den una respuesta obediente a las instrucciones apostólicas que les han sido comunicadas en nombre del Señor Jesús. Lo cual, el apóstol hizo, no sólo en palabras sino también por medio del ejemplo (ver. Filipenses 4:9), les dice: "Que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más"

Aquellos hermanos gozaron del ministerio personal del apóstol Pablo y sus compañeros. Aunque Pablo no esté entre nosotros no tenemos menos, porque tenemos la Palabra que el Espíritu Santo ha inspirado y que ha sido escrita para enseñarnos, redargüirnos, corregirnos, instruirnos en justicia, a fin de que seamos enteramente preparados para toda buena obra. La iglesia se sobreedifica sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios 2:20).

La Palabra de Dios es la espada del Espíritu; y los verdaderos ministros del Señor bajo el control del Espíritu se ocupan en trazarla bien, procuran no oscurecer el consejo, no agregarle ni quitarle, sino enseñar como el apóstol Pablo "todo el consejo de Dios", predicando a tiempo y fuera de tiempo. El apóstol cumplió en parte su labor entre ellos, les enseñó "cómo les conviene conducirse y agradar a Dios". Y desea volver a verles para completar lo que falte a su fe. Habiendo sido comprados por la sangre de Cristo para Dios su Padre, nuestra vida no debe tener otro objetivo que no sea conducirnos santamente para agradar a Dios.

C. EL OBJETIVO: CONDUCIRSE SANTAMENTE PARA AGRADAR A DIOS

Ya que estamos hablando de esto, conviene examinar: ¿Cuánto esfuerzo hacemos por conocer la voluntad de Dios y para cumplirla a fin de agradarle a Él? Tú piensas la respuesta y de inmediato surge la excusa: "Es que no tengo tiempo, tengo mucho trabajo". Como siervos del Señor, libertados del pecado, nos hallamos bajo su autoridad, la cual deseamos cumplir de manera gozosa, agradecidos por su amor y bondad hacia nosotros, y sus mandamientos -que no son gravosos- nos han sido dados en Su Palabra, la cual debemos escudriñar con el objeto de conocer más profundamente su voluntad para con nosotros.

¿Quiénes pueden efectivamente agradar a Dios? Proverbios 11:20b nos dice que "los de camino intachable le son agradables". David dijo en 1 Crónicas 29:17 "Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada". Aún siendo salvos nos acecha el peligro de desviar nuestro sometimiento, y en lugar de servir a Dios y agradarle nos hacemos esclavos de los hombres procurando agradar a los hombres. El apóstol escribió a estos hermanos de su firme determinación de agradar a Dios al cumplir su ministerio entre ellos, les dijo en (1 Tesalonicenses 2:3,4) léase. Esta es, sin lugar a duda, una característica del verdadero ministro de Jesucristo, porque como Pablo les dice a los Gálatas, (Gálatas 1:10).

¿Quiénes no puede agradar a Dios? Romanos 8:8 nos dice: "y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios". ¿Y cuál es el problema del que vive en la carne? Que "la mentalidad de la carne es enemistad contra Dios; porque no se somete a la ley de Dios, ya que ni siquiera puede". El hombre carnal no agrada a Dios, es un enemigo de Dios, porque no quiere ni puede someterse a Dios. Vemos nuevamente la relación que existe entre agradar a Dios y someterse a Él en obediencia.

No pueden agradar a Dios, son enemigos de Dios, no quieren ni pueden someterse a Dios porque no tienen fe, como nos dice Hebreos.11:6 "Y sin fe es imposible agradar a Dios". En el versículo anterior nos dice que Enoc fue trasladado para no ver muerte, que Dios lo trasladó; y que antes de ser trasladado, "tuvo testimonio de haber agradado a Dios". El mismo escritor a los Hebreos citó al profeta Habacuc y el mensaje que Dios le dio: "Mas el justo vivirá por fe", y agrega: "Y si retrocediere no agradará a mi alma" (Hebreos 10:38).

¿Cuáles beneficios o resultados acarrea el agradar a Dios? Aunque nuestra entrega y servicio al Señor en gratitud a Él deberían ser incondicionales (ya se nos ha enriquecido), el mismo Dios nos estimula por medio de promesas de premios y recompensas o buenos resultados, los beneficios que se hallan ligados a nuestra vida de obediencia a Él.

Vivimos en un mundo lleno de enemigos (gratuitos), no es fácil vivir en paz con los hombres impíos. Si nos ocupamos en agradar a Dios, él se ocupara en hacer que nuestros enemigos estén en paz con nosotros. Proverbios 16:7 nos dice: "Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aún a sus enemigos hace estar en paz con él". Otros beneficios (Eclesiastés 7:26; Juan 8:29).

El apóstol les refresca la memoria, ellos habían sido instruidos, pero tienen necesidad de que se les recuerde lo ya enseñado, pues se les ha instruido con el evangelio eterno, no con doctrinas que cambian con el tiempo, que procuran adecuarse a la época, muchos tuercen así las Escrituras, pero nuestro Señor ha dicho: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Les dice el apóstol:  "Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por medio del Señor Jesús", y entonces pasa -por decirlo así- a darles un repaso que comprende los versículos 3-7. Todo el repaso se halla bajo el titulo, y enmarcado por la declaración de que la voluntad de Dios es nuestra santificación (:3 y: 7).

Sean las palabras de este mensaje motivo de meditación a fin de asegurarnos de estar correctos en la actitud que tenemos frente a la Palabra del Señor predicada y frente al ministro del Señor.

Félix M. Paulino