Por más que la religión fomente la paz, el pecado que daña los corazones de las personas actuará en contra de ella. Si una persona tiene cáncer, fomentar y promover la salud no la va a salvar del cáncer. Hay que sacar el cáncer para que las actividades salubres cobren relevancia. Muchas religiones ponen la paz en sus obras o en una búsqueda relativa interior. El problema es que las obras son pasajeras y olvidadas; el hombre, como dijimos, dañado por el pecado. En el Cristianismo, la paz no es algo, es Alguien. Y esa realidad no depende de cómo nos comportemos. Jesús quita nuestro pecado para alcanzar la verdadera paz.
Adaptado

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