martes, 29 de mayo de 2018

El Dios que nos perdona


“De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” Salmo 130:1-4

Es fácil caer en la trampa de pensar en Dios como un policía demasiado celoso  de su tarea, que se goza cuando encuentra a alguien haciendo una cosa mala y se complace en castigarlo por su error. Algunos viven las agonías del infierno, sufriendo por adelantado lo que sienten que es el castigo que merece su equivocación. Otros piensan que Dios se ofende con nuestros pecados; al pedirle perdón, él se cruza de brazos y se niega a dárnoslo, según esa forma de pensar. Esas falsas imágenes de Dios nos impiden llevarle nuestros problemas y recibir su ayuda para poder soportarlas.Según la imagen que presenta la Biblia, Dios está esperando que nos dirijamos hacia él para pedirle su perdón

Perdonar a los demás

Es difícil hacerlo, pero Dios es paciente con nuestras indecisiones. Una vez que hemos experimentado el perdón de Dios, el deseo de vengarnos y de tener resentimientos, comenzará a ser menos atractivo.

Si realmente hemos recibido el perdón de Dios, entonces ya no tendremos el mismo anhelo de buscar venganza ni guardar rencor. Perdonar a los demás puede resultar muy duro, especialmente cuando nos damos cuenta que el haber estado criticando a los otros nos ayudaba a pasar por alto nuestras propias fallas. Pero  ahora podemos vivir como quienes han sido beneficiados por la generosidad de Dios.

De este modo, podemos ser generosos en nuestras relaciones, libres del afán de coleccionar las cosas malas que nos hayan hecho y acordarnos de ellas.

Compilado

jueves, 29 de junio de 2017

¿Qué es el hombre?


Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria; y el hijo del hombre, para que lo visites?  Salmo 8:4.

El otro día un hombre envuelto en mil y un problemas, dijo: "¿Qué vine a hacer a este mundo? ¿Vine para sufrir? En ese caso, mejor habría sido no haber nacido". ¿Alguna vez te preguntaste para qué viniste al mundo? ¿Cuál es e! propósito de tu existencia? ¿Quién eres tú? Una noche, el salmista contemplaba e! cielo infinito, la luna y las estrellas y, de repente, al ver toda aquella belleza natural, preguntó con espontaneidad: "¿Quién es el hombre?" ¿Qué es el hombre ante la magnificencia del universo? ¿Una partícula de polvo? ¿Casi nada? ¿Nada?

Mientras muchos creen que el ser humano es nada más que un animal racional, o sea, un animal un poco superior a los otros animales; David, contemplando el espectáculo de aquella noche maravillosa, responde su propia pregunta, afirmando: "Le has hecho un poco menor que los ángeles".

¿Qué es el hombre, al fin de cuentas? ¿Un poco mayor que los animales, o un poco menor que los ángeles? Depende de la perspectiva. ¿Para ti el hombre es fruto de la casualidad? ¿Es un accidente milenario? ¿O es el fruto del amor maravilloso de Dios? Si eres fruto del azar, entonces tu existencia no tiene propósito, todo lo que te pasa es un accidente, eres una pobre víctima de un destino desconocido.

Si, por el contrario, eres fruto del amor de Dios, sabes entonces de dónde vienes y adónde vas. Tienes en tus manos el mapa que te conducirá a la realización de tus sueños. Tienes a tu disposición la antorcha que iluminará tu vida en las circunstancias más oscuras. Tienes el brazo fuerte de tu Creador, que a cada paso susurra en tus oídos: "No tengas miedo, yo estaré contigo".

Puede ser que tú estés viviendo el drama más horrible de tu vida. Como ser humano, sujeto al desánimo y el pesimismo, puedes sentir que no hay salida para los problemas que te rodean, pero si tú crees que eres fruto del amor de Dios, hasta el dolor y las lágrimas tienen sentido. Nada de lo que sucede en la vida de los hijos de Dios ocurre por accidente. Todo tiene un propósito, que tal vez no puede verse hoy, pero que mañana será aclarado.

Por eso, hoy, mira más allá de las nubes y ante la pregunta del salmista: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?", responde: Yo soy un hijo maravilloso de Dios.

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sábado, 31 de diciembre de 2016

La Iglesia


1. ¿Qué es la Iglesia? 

La palabra que se traduce “iglesia” en el Nuevo Testamento significa una compañía llamada a salir, o una asamblea. Se usa el conjunto de creyentes desde el día de Pentecostés hasta el día de la 2 da. Venida de Cristo. Nunca se emplea para describir a un edificio donde los cristianos se reúnen. La iglesia recibe el nombre de cuerpo de Cristo. (Efesios 1:22, 23) Cristo es la Cabeza y está en el cielo. Los creyentes son como las distintas partes del cuerpo. (1 Corintios 12:12,13) Cada uno tiene una responsabilidad distinta. La palabra iglesia también describe a pequeños grupos de creyentes de determinado lugar. (1 Corintios 1:2) Puede componerse de dos o tres. Lo importante es que Cristo esté con ellos. (Mateo 18:20)

2. ¿Cuáles son las actividades principales de la Iglesia local? 

No cabe duda que la voluntad de Dios es que trabajemos y adoremos juntos. “No dejando de reunirnos, como algunos tiene por costumbre”. (Hebreos 10:25) El libro de Hechos relata la historia de la iglesia en sus primeros días. Vemos que los creyentes se reunían con regularidad. Los recién convertidos “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y las oraciones”. (Hechos 2:42) Esto parece resumir las actividades de la iglesia primitiva.

a. Doctrina. 

La iglesia se reunía para escuchar la Palabra de Dios. Solo la Escritura puede hacernos sabios para la salvación. (1 Timoteo 3:15) Ese es el medio por el cual Dios nos purifica. (Juan 17:17). La Biblia también puede sobre edificarnos en la fe. (Hechos 20:32) En 1 Corintios 12 vemos que los miembros del cuerpo de Cristo deben ayudarse mutuamente. En 1 Corintios 14 podemos observar cómo funcionaban las reuniones de la iglesia local. Podría haber varios maestros (v. 26) pero todos hablaban bajo la dirección del Espíritu Santo y había perfecto orden. 

b. El partimiento del pan. 

Antes de morir, el Señor Jesús pidió a sus discípulos que hicieran una cosa muy sencilla en memoria de Él. Les pidió que partiesen un pan y participaran de una copa hasta que él regresara. Es de suma importancia hacer memoria de nuestro Salvador. Nadie quiere ser ingrato u olvidadizo. ¿Podría haber escogido el Señor objetos más aptos para ayudarnos a recordarle? El pan nos habla de su cuerpo que dio por nosotros. (El pan simbólico) La copa nos habla de su sangre derramada (sangre simbólica) para redimirnos. Su muerte es la prueba máxima de su amor hacia nosotros. 

c. La oración. Hay promesas especiales para la oración cuando dos o tres se ponen de acuerdo sobre alguna cosa. (Mateo 18:19) 

d. Reuniones. En Hechos 6 vemos como la iglesia se reunía para resolver sus problemas y tomar acuerdos para su buena marcha. 

e. ¿Cómo debe estar organizada la Iglesia local? 

Dios es un Dios de orden. La naturaleza y el Universo entero demuestra es esto. “Dios no es Dios de confusión”. (1 Corintios 14:33) En la Iglesia local también debe haber orden, orden divino. Todo debe estar de acuerdo con el plan de Dios y este plan se encuentra en el Nuevo Testamento. Cristo también da dones a la iglesia: Pastores, evangelistas, y maestros. (Efesios 4:11) Estos son para “perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”, Efesios 4:12. Estos son dones para edificar a toda la iglesia. Nada dice la Biblia acerca de la organización de algún grupo de iglesias. En efecto, la palabra iglesia se emplea solamente para describir a todo el cuerpo de Cristo a un grupo local. Cada iglesia local es responsable directamente ante la Cabeza, que es Cristo. 

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domingo, 31 de julio de 2016

Un milagro para mi vida


Marcos: 6:30 -44, Hebreos: 6:14

Dios trabaja en nuestras vidas todo el tiempo y lo hace de manera diferente, porque El quiere bendecirnos, y que esa bendición vaya en aumento, en crecimiento, continuo y que se multiplique.

La historia habla del milagro de multiplicación, y Dios quiere impartir sobre tu vida esa multiplicación. Cuando Jesús vio la multitud El tuvo compasión, cuando vio a tanta gente esperando recibir lo que habían ido a buscar, El dijo yo no puedo permitir que esta multitud regrese a su casa de la misma manera que llegó a este lugar.

Esa gente llegó con una necesidad especifica y ya era tarde, se terminaba el día, pero Jesús estaba dispuesto a bendecirlos y lo primero que hizo Jesús fue VER cuantos panes y peces había en el lugar, solo había cinco panes y dos peces, muy poco comparado con la necesidad que reflejaba la multitud, pero a Jesús no le importó cuanto tenia en ese momento, porque si él podía ver su realidad podía cambiarla. 

Lo segundo que hizo fue tomar la canasta con panes y peces y mirando al cielo dio GRACIAS. Todo aquello en lo cual estás agradecido aunque parezcas poco cuando eleves el agradecimiento, no importa en la condición que te encuentras, sé agradecido por todo. 

Cuando el milagro llegó a tierra todos los que estaban en ese lugar colmaron sus expectativas y no solamente quedaremos sorprendidos del milagro que Dios, sino que ste es sobre abundante. 

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jueves, 31 de marzo de 2016

El "Yo" no muere sin nuestro total consentimiento


“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”. Gálatas 5:17

El Espíritu Santo y el yo son diametralmente opuestos, porque como el apóstol Pablo escribió a la iglesia de Roma: “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”.


Antes de que el Espíritu de Dios pueda obrar creativamente en nuestros corazones, debe condenar y aniquilar la “carne” dentro de nosotros; esto quiere decir que debe tener nuestro total consentimiento para desalojar nuestra vieja naturaleza reemplazándola por la persona de Cristo. 

Este desplazamiento está cuidadosamente explicado en los Caps. 6, 7 y 8 de Romanos. Cuando el cristiano ha pasado por la experiencia de crucifixión descrita en los Caps. 6 y 7 entra a las amplias y libres regiones del Cap. 8. Allí se destrona para siempre a la vieja naturaleza y se entroniza a Cristo para siempre.

A la luz de esto, no es difícil entender por qué la actitud cristiana hacia el yo es una prueba tan excelente de la validez de sus experiencias religiosas. La mayoría de los grandes maestros de la vida profunda tales como Fenelón, Molinos y otros tantos, han advertido acerca de las experiencias seudo religiosas que producen mucha alegría carnal pero que alimentan la carne y envanecen el corazón con amor propio.

A.W. Tozer



lunes, 13 de abril de 2015

Castillo fuerte


En la niñez, nos maravillábamos de esas películas antiguas que nos hacían emocionar y desear ser como el héroe vengador. Guillermo Tell, Ivanhoe, Robin Hood y cuanto caballero andante aparecía, era suficiente para identificarnos con ellos, los paladines de la justicia y el valor. Los castillos medievales, las espadas refulgentes y el duelo, parecían ser tan reales que “moríamos” como ellos imitándolos al más puro estilo de la época.

Pero cuando crecemos, esos castillos y fortalezas, armaduras y caballos, van quedando en el olvido para darnos cuenta que ya la vida no es como creíamos sino una verdadera lucha con verdaderos monstruos y dragones. Resulta que ahora ya la fantasía se vuelve realidad y entendemos que ahora sí que tenemos la verdadera necesidad de tener un escudo, nuestra espada y un castillo verdadero en los encuentros de nuestra existencia. Leí alguna vez sobre Martín Lutero referente a la composición o arreglo de un viejísimo himno que aún se canta y no necesariamente en las confesiones reformadas. “Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo...” El que lo escucha parece retroceder en el tiempo simplemente por la música que nos da ese sabor del siglo XVI. Pero más profunda y significativa es la letra porque ella expresa a un Dios Todopoderoso y Suficiente para defendernos y ayudarnos a luchar. La idea de un castillo fuerte, inexpugnable, que no puede ser vencido, nos llena el corazón de gozo y nos da la seguridad que tenemos ya una victoria final sobre el dragón ya vencido de antemano por nuestro Señor en la cruz del Calvario. A eso agreguemos el amor que lo hace más sublime, a la misericordia, que lo pinta de cuerpo entero y a la esperanza de verlo, que será siempre una realidad.

Este castillo real es Jesucristo, vive hoy y espera hacer en nosotros un paladín verdadero, un paladín valiente, que glorifique su nombre. A Él sea la gloria. 



Pr. Roque Puell López Lavalle
Escuchemos: https://www.youtube.com/watch?v=42vu9kpup0M

viernes, 10 de abril de 2015

¿Por qué la religión no trae paz?


Por más que la religión fomente la paz, el pecado que daña los corazones de las personas actuará en contra de ella. Si una persona tiene cáncer, fomentar y promover la salud no la va a salvar del cáncer. Hay que sacar el cáncer para que las actividades salubres cobren relevancia. Muchas religiones ponen la paz en sus obras o en una búsqueda relativa interior. El problema es que las obras son pasajeras y olvidadas; el hombre, como dijimos, dañado por el pecado. En el Cristianismo, la paz no es algo, es Alguien. Y esa realidad no depende de cómo nos comportemos. Jesús quita nuestro pecado para alcanzar la verdadera paz.

Adaptado

martes, 4 de noviembre de 2014

Alabanzas a Dios



Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada
Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.Salmos 113:1
Alabad, siervos de Jehová,Alabad el nombre de Jehová 
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia
Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia
Alabad a JAH, Porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.
Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento.
Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.




domingo, 5 de enero de 2014

¿Fárrago de Fantasías?


 "Si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía,
Dios quitará su parte del libro de la vida"
Apocalipsis 22:19.

Vicente Blasco Ibáñez ocupa un lugar prominente en la literatura hispana. Una de sus más exitosas obras se titula "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis", tan bien escrita que los magnates del cine la convirtieron en un éxito de taquilla. ¿De dónde sacó este autor tan singular título? Lo extrajo de la Biblia, ciertamente el libro más popular e influyente de todos los siglos. En efecto, este libro de la Biblia ha sido fuente inagotable para escritores, poetas, visionarios, oportunistas religiosos y otras especies. Es un libro fascinante pero también enigmático; muy simple si se lo entiende, complejo si no; puede consolar o confundir, usarse para bien o abusarse para mal.

Tal vez Ud. jamás leyó este curiosísimo libro en cuyo caso se está perdiendo una experiencia excepcional. Si lo lee alguna vez se va a encontrar con cosas sumamente raras. Verá monstruos de otra manera inconcebibles; leerá de sueños extravagantes o quizá lo considere Ud. pesadillas; pasarán ante sus ojos cataclismos y calamidades, desastres, epidemias y pestilencias; oirá el sonido de agudas trompetas y observará animales que jamás ha visto. Solo una de estas descripciones más modernas y trasmite bien el pensamiento: "De ese humo salieron langostas que volaban por la tierra y se les dio poder como el que tiene los alacranes de la tierra. Las langostas parecían caballos listos para la guerra; en la cabeza tenían algo que parecía una corona de oro y su cara era como de hombre. Tenían cabellos como cabello de mujer y sus dientes parecían de león. Sus cuerpos estaban protegidos con una armadura como de hierro y el ruido de sus alas era como el ruido de muchos carros de caballos cuando corren a la batalla. Tenían cola como el alacrán, con aguijón. Y en su cola tenían poder para hacer daño a la gente durante cinco meses". (Apocalipsis 9:3; 7-10)

De esto puede Ud. darse una idea por lo menos de lo que se puede encontrar en este último libro de la Biblia. Es lógico entonces que tanta gente haya hecho tantas cosas con estas visiones escalofriantes. ¡Si se habrán dicho palabras y se habrán montado teorías en base a lo que se encuentra escrito en este libro! Tan es así que autores respetables han llegado a la conclusión de que todo no es más que "un fárrago de fantasías sin fundamento". Cuatro jinetes, el número 666, calles de oro, el gran trono blanco, un ángel que vuela por el cielo, la Gran Babilonia, la marca de la bestia, la mujer y el dragón. Bien podría el hombre concluir, si desconoce la esencia y el dinamismo del libro, que es "un fárrago de fantasías sin fundamento".

Pero lo más trágico de todo esto es que bien intencionados líderes religiosos han manipulado este precioso segmento de la Biblia para fines no siempre aceptables y pocas veces dignos. Hay un sinfín de personas que han cometido muy serios errores en sus uso de estas magníficas revelaciones del cielo. Han concentrado su atención en los detalles y han perdido el impacto total del conjunto; han visto los pétalos pero no la flor o la flor en vez del ramillete; han escuchado el primer violinista en vez de la orquesta o un pentagrama en vez de la sinfonía. Esto es sumamente peligroso dado el carácter simbólico y un tanto extravagante del libro.

Pero, ¿Es el Apocalipsis un fárrago de fantasías? Enfáticamente no. Es parte integral de la infalible Palabra de Dios -- parte del mensaje eterno de Dios a un mundo confuso y frecuentemente desconsolado y sin sosiego. El Apocalipsis fue escrito para las víctimas de las fuerzas diabólicas de este mundo, para los que no han entrado aún en las fronteras del magnífico reino de Dios, para los fieles creyentes de todos los siglos; en una palabra, para el mundo. Su mensaje es relativamente simple: Hace ver que las cosas no son como parecen. ¡Y cuan urgente es la necesidad en estos tiempos de confusión de ver las cosas como son! El Apocalipsis nos hace ver que la historia, todo el panorama desee el principio hasta el fin; nos muestra lo que fue, lo que es y lo que será. Indica con toda claridad que hay algo en la historia que la hace de una pieza; algo que domina el escenario ya lo cual todo lo demás está subyugado. Es La historia del Hijo de Dios y de su pueblo a lo largo de los siglos, en medio de sus tribulaciones y pruebas, víctima a veces pero triunfante al fin; perdiendo batallas pero ganando la guerra. ¡Mísero aquél que quita de las palabras del libro de esta profecía porque Dios quitará su parte del libro de la vida!

No es un fárrago de fantasías; es un mensaje de las fuerzas satánicas que operan en el mundo. Dice a los esclavos del mal y del malo que todas sus estratagemas y toda su violencia y sus ideas diabólicas y sus triunfos son nada más que una quimera. Podrán ciertamente infundir desaliento, sembrar la discordia, hacer popular la mentira y la injusticia pero no será para siempre. Todo lo contrario. Estas fuerzas demoniacas deben saber que llegará el día de su fracaso total, de su destrucción categórica, de su expulsión definitiva de este mundo creado por y para Dios. Pero no es solamente profético desastre; es también un mensaje de advertencia, típico de la ternura conmovedora de Dios. ¿Cree Ud. que Dios se hubiese molestado en dar a publicidad este libro del Apocalipsis si no fuera porque Él quiere que los impíos se vuelvan de sus malos caminos y vivan nuevamente la vida plena? Este libro hace ver claramente que todos esos movimientos que descartan la verdad y justicia divina se dirigen derecho al abismo y por eso aconseja que se arrepientan mientras haya tiempo.

El Apocalipsis es un mensaje para los que están fuera del reino de Dios. Ese reino ha estado hace siglos en esta tierra, ha predicado y predica su mensaje de paz y perdón, ha conquistado fronteras invisibles, pero hay muchos todavía que viven fuera de ellas. No han conocido la felicidad plena de quienes han sido hechos hijos de Dios; vagan por el mundo aferrándose a pequeños palitos para no hundirse en las aguas turbulentas del diario vivir pero no encuentran satisfacción. Se creen buenos y santos y justos y malvados e impuros e injustos pero la realidad es que lo que creen de sí mismos nada tiene que ver con la realidad de las cosas. Están aún fuera del único reino que prevalecerá para siempre jamás; el reino que empezó hace muchísimos siglos, que continúa en vibrante existencia y que será el único victorioso cuando las cenizas de este mundo desaparezcan al fin. Este es un mensaje para Ud. hombre, mujer o joven que vive sin destino, sin propósito y sin seguridad. Cristo Jesús vino al mundo para rescatar, ayudar, arrebatar de las fauces del infierno a quienes en Él creen, esta es la invitación tierna de este libro fantástico: "El que tiene sed venga y el que quiera, tome del agua gratuitamente".

Este es un mensaje para todos los creyentes. En medio de sus lágrimas y lloros pueden oír las exclamaciones de triunfo; en medio de la persecución a que se ven sometidos ven llegar al gran consolador; desde la penumbra de sus prisiones observan la llegada del gran libertador, aunque el mundo contemporáneo no entiende, Dios sí. ¡Ánimo pues creyentes de todos los países de la tierra! Vuestro sufrimiento y vuestras penas tendrán su recompensa; vuestras luchas actuales serán coronadas con el éxito rotundo y final. Tened valor y sonreíd, que las cosas no son como parecen: Vuestro Salvador ha vencido al mundo; solo un poco de tiempo y llegará el día de las reivindicaciones. ¡Firmes y adelante!

El Apocalipsis es un mensaje para el mundo entero, porque todos los elementos del mundo se encuentran allí detallados. El mensaje es este: Solo Cristo es duradero y todo el que a Él pertenece. La cuestión es si Ud. le pertenece a Él.    

La Hora de la Reforma


martes, 10 de diciembre de 2013

La Generación del Conocimiento



“No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto en el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que Yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”. Jeremías 9:23-24.


Es evidente que en la sociedad globalizada en que vivimos estamos desafiados a adquirir más conocimiento. El desarrollo de la Informática ha puesto al alcance del mundo actual un sinnúmero de posibilidades para profundizar en asuntos que antes tomaban años como la salud, comunicaciones, genética, ecología etc. A esta generación podemos llamarla “La generación del conocimiento”, los jóvenes universitarios ya no aspiran a tener una profesión, sino otras más. Lo contradictorio es que el hombre mientras más conoce su entorno espacial y conoce más de la naturaleza del cuerpo humano; es más cruel con otros seres humanos. Paradójicamente el mundo llama a esto “sabiduría”.

Las guerras muestran que la crueldad del hombre, sigue siendo salvaje. La corrupción a nivel político en América Latina, nos revela que tenemos un mismo patrón, con más o menos semejanzas y similitudes. Hoy en muchos países el poder económico y militar es sinónimo de valentía. Los niveles de pobreza y miseria en el mundo; no nos han hecho más solidarios y generosos, es más triste y decepcionante darnos cuenta que el conocimiento humano se ha vuelto mercantilista y deseoso de adquirir riqueza fácil. 

A eso, el ser humano lo llama "riqueza". Dios quiere por contraste que desarrollemos otro tipo de conocimiento. El conocimiento de Dios. Conocer a Dios es entender los propósitos divinos. Es entender el corazón de Dios con respecto a su creación. Lo más complejo y semejante a Él es el ser humano. Él quiere que el ser humano lo conozca y entienda. Para ello Dios se ha revelado en la Escritura. 


Un creyente que no conoce su Palabra no conoce a Dios. Quien no estudia, escudriña, investiga, no tiene la capacidad de gozarse, alegrarse en conocer a Dios. En el Evangelio de Juan 5:39,40 encontramos que Dios nos asegura en la Escritura que tenemos el testimonio de Él. La palabra testimonio, nos dice de los hechos de Dios en la vida de sus hijos, su pueblo. Estos hechos revelan “la misericordia, juicio y justicia de Dios en la tierra”. Jeremías 9:24. Este tipo de conocimiento es el que no se aprecia en el mundo. 


Aún hay cristianos que aprecian más el conocimiento humano que el de Dios. El conocimiento de Dios es el que cambia la vida, los pensamientos, las actitudes, reconcilia hogares, libera a los drogadictos, inspira valores eternos a los políticos, dignifica al pobre, hace generoso al rico; es decir, nos hace personas diferentes y mejores. Es mi anhelo que seas constante en la búsqueda del “conocimiento de Dios” y que eso te haga una mejor persona. Bendiciones...    


Compilado