domingo, 27 de enero de 2019

El Cristo de Hispanoamérica III

Parte III


Si el Cristo católico llegó a nosotros vía España, el Cristo del protestantismo ha venido de otros países europeos -como Inglaterra, Alemania, Francia y Holanda- y de los Estados Unidos de Norteamérica. De ahí que muchos le hayan identificado con sistemas imperialistas o capitalistas del mundo occidental. Las implicaciones de esta idea son dignas de un estudio aparte. Por ahora, basta decir que, en general, el Cristo protestante representa la herencia de los reformadores religiosos del siglo XVI, aunque El no se originó con ellos, ni por medio de ellos.  Los reformadores hallaron su fuente de autoridad en las Sagradas Escrituras y a ellas apelaron con finalidad para todo asunto de fe. A la autoridad de la Iglesia antepusieron y sobrepusieron la autoridad de la Biblia. Sus gritos de batalla fueron: " La Escritura sola, Cristo solo, la gracia sola y la fe sola como el medio de justificación delante de Dios”.        

Su Cristo lo buscaron principalmente no en la penumbra de los altares, ni en los pergaminos vetustos de la tradición eclesiástica, ni en los tratados filosófico-teológicos de los escolásticos, sino en las páginas del Sagrado Texto. La Reforma fue un retorno a la Biblia, un empeño por re-descubrir al Cristo del Nuevo Testamento.

Esto nos sugiere la segunda gran característica del movimiento reformador: su mensaje salvífico que tiene como centro y circunferencia a la persona y obra de Jesucristo.  El es exaltado al lugar de preeminencia en la teología, la vida y el culto de la Iglesia. El es el Cristo que se introduce en la historia y experiencia del hombre por medio de la encarnación. Participa de carne y sangre humanas, vive entre los hombres, identificándose plenamente con ellos, sufriendo con ellos y por ellos, y muriendo finalmente a favor de ellos. Pero El es también el Cristo de la resurrección. Por consiguiente, el énfasis cae ahora en el Cristo que vive para siempre y trasciende el ámbito de lo material y temporal, al mismo tiempo que se hace presente en actividad redentora en el mundo de hoy.

Una tercera característica de la reforma religiosa del siglo XVI es su tendencia individualista. Se luchó con denuedo por la libertad de conciencia y se proclama que el hombre tiene derecho pleno al libre examen de toda materia de fe. El concepto del sacerdocio universal de los creyentes subrayó que el individuo es libre para acercarse a Dios y a su Palabra sin la intervención de autoridad humana. La Reforma dejó al individuo a solas con Dios en el santuario de la conciencia, bajo la luz de la revelación divina.

Este individualismo protestante habría de manifestarse además en la experiencia secular del cristiano. El individuo llega a ser consciente de su propia dignidad en la presencia de Dios, de la Iglesia y del Estado. Toda vocación es sagrada. Por lo tanto, el individuo puede y debe glorificar a Dios en cualquier profesión u oficio honorable, no sólo en el aislamiento de una celda conventual. El sacerdocio no tiene tampoco el monopolio de lo sagrado en su carácter vocacional. Toda vocación es sacra ante los ojos del Creador. Que este individualismo resultaría también en una variedad de grupos protestantes, era de esperarse. Debe asimismo tenerse en cuenta que habiéndose resquebrajado la unidad monolítica de la iglesia medieval, no es de extrañar que los que por vez primera respiraban un ambiente de libertad religiosa no deseasen edificar otra gran estructura jerárquica para someterse a ella. Tal estructura iría contra el espíritu de la Reforma misma. Cuando algunos líderes protestantes, como Juan Calvino, intentaron volver al autoritarismo del pasado, encontraron seria resistencia entre los que ya habían sido iluminados por el nuevo

En cuarto lugar puede mencionarse que la Reforma tuvo también consecuencias político-sociales. Era inevitable el conflicto entre el movimiento reformador y el poder civil, debido a que la Iglesia y el Estado se hallaban estrechamente unidos en la Europa de aquellos tiempos. Luchar contra la iglesia equivalía a oponerse al poder secular. De consiguiente hubo ciertas transformaciones inmediatas en lo político y social en aquellos países donde prosperó la Reforma. Esta llevaba, además, simientes de libertad que algún día habrían de germinar para el bien de nuestra civilización.

Sin lugar a dudas el Cristo de la mayoría de protestantes latinoamericanos es bíblico, en cuanto a que han llegado a conocerle a través de las Sagradas Escrituras. El pueblo evangélico es el pueblo de un libro - la Biblia-, y su doctrina es profundamente cristológica. Cristo es supremo en la teología, la liturgia y el servicio del protestantismo hispanoamericano. En el culto que se le rinde, la cruz y la tumba están vacías. El es el Señor de la vida y el conquistador de la muerte, el Señor que vive hoy y para siempre, el único,  "Sólo Cristo salva", 'Cristo es la Respuesta 7', "Cristo es la Única Esperanza", han sido lemas favoritos de los evangélicos en su tarea evangelizadora por todo el continente.

El individualismo protestante se ha reflejado también en la experiencia del evangélico latinoamericano. A la luz de su conciencia y bajo el resplandor de la Palabra divina, el cristiano evangélico se siente libre de toda atadura eclesiástica y jerárquica para disfrutar la comunión con su Dios. No depende de autoridad humana para mantener  fe. Su relación con Cristo es profunda e intensamente personal. Su conciencia es un santuario inviolable. De donde resulta que en Íbero América proliferan los grupos protestantes. Levantar una gran estructura jerárquica con el fin de agrupar y gobernar por medio de una autoridad centralizada a todas las comunidades protestantes, sería una contradicción del espíritu evangélico latinoamericano. Ellos creen que las desventajas de sus divisiones son menores que las de una centralización del poder eclesial.

El evangélico latinoamericano ha sido, generalmente, un individualista en cuanto a su responsabilidad social. Que hay factores históricos y sociales que han contribuido a acentuar este individualismo no puede negarse. Aquí hay otro tema apasionante para un estudio ulterior. La verdad es que especialmente entre los elementos más conservadores del protestantismo en Hispanoamérica ha habido cierta indiferencia frente a los graves problemas que convulsionan a estos países que según el lenguaje de los internacionalistas se hallan en proceso de desarrollo.

Hasta aquí el Cristo de muchos protestantes iberoamericanos ha sido solamente escatológico -en el sentido más estricto de este término cuando se trata de la problemática social. Con su aparente actitud de indiferencia hacia los muchos conflictos que afligen a nuestra sociedad, estos cristianos pueden haber dado la impresión de que para ellos toda dificultad económico-social debe dejarse para que Cristo la resuelva en el más allá y que poco o nada deben hacer ellos en favor del mundo en que ahora viven.

Afortunadamente han comenzado a soplar nuevos vientos que prometen un cambio en esta posición de negligencia social. Aun el Cristo del protestantismo conservador ha empezado a abrir sus labios para decir el mensaje que ha callado sobre los problemas sociales del hombre latinoamericano. Tiempo era ya que se le dejase hablar.

EL CRISTO DE LA NUEVA TEOLOGÍA

Una de las reacciones más grandes al silencio del Cristo tradicional es la que ahora comienza a manifestarse en círculos teológicos de izquierda, dentro del catolicismo y protestantismo latinoamericanos. Con gesto impaciente y rebelde, y con una mística capaz de subyugar a muchos espíritus selectos, los nuevos teólogos lanzan en nombre de Cristo su protesta de justicia social. El Cristo que ellos proclaman es antropólogo y sociólogo, maestro de ciencias económicas, perito en estadísticas, psicólogo de masas, experto en política nacional y extranjera, teórico de la revolución, reformador social. Es el Cristo inconforme, activista, rebelde -y aun violento- que se viste a lo proletario y habla el lenguaje complicado de los técnicos de nuestro tiempo.

La teología de este Cristo -si teología puede llamársele- es definitivamente antropocéntrica. Viene del hombre para el hombre, y no va más allá del hombre. Establece prioridades de orden material. Su reino es de este mundo y consiste en comida y bebida aparte del espíritu. Transformar las estructuras sociales es su objetivo supremo, aun cuando el individuo no cambie. En contraste con el Cristo individualista del protestantismo tradicional iberoamericano, este Cristo de los teólogos de izquierda es un furioso colectivista. Tiene obsesión de masas y está en peligro de perder de vista al individuo. En cierto modo este Cristo es un producto de nuestra ultra moderna civilización que despersonaliza al individuo y lo aplasta bajo la enorme maquinaria económico-social.

La presencia del Cristo de izquierda en nuestra América no debiera causamos sorpresa. Tarde o temprano el Cristo socialmente inactivo vería interrumpido su sueño de siglos por el advenimiento de otro Cristo ansioso de hablar y actuar. Si el recién llegado es el genuino, el auténtico, queda por dilucidarse a la luz del Nuevo Testamento. ¿Por qué a la luz del Nuevo Testamento? Sencillamente porque no hay documentos más autorizados para hablamos del Cristo verdadero que los escritos novotestarnentarios. Es ahí donde por vez primera en la historia humana se describe la persona y obra de Jesús de Nazareth. En esas páginas antiguas se encuentra el testimonio de hombres que le conocieron de cerca y anduvieron con El. Ahí está la fuente del cristianismo, el manantial de donde recibimos la enseñanza de su fundador y maestro. Es por lo tanto el Nuevo Testamento la norma que determina la autenticidad o falsedad de nuestros cristos, la luz que pone al descubierto la verdad o el error de nuestro cristianismo, la espada flamígera que divide entre los que son y los que no son del Cristo, vale decir, del legítimo Cristo.

Un nuevo signo de esperanza se perfila en el horizonte de nuestra América hispana. Hay un retorno a la lectura de la Biblia en las diferentes comunidades eclesiales. El Libro de ayer, de hoy y de siempre está en muchas manos, delante de muchos ojos ávidos de conocimiento espiritual. De las páginas sagradas habrá de erguirse la presencia majestuosa del Cristo histórico, viviente y verdadero, en respuesta a la búsqueda de fe.

Emilio Antonio Núñez
Teólogo Latinoamericano






Características de la madurez espiritual


Compromiso.- La persona se entrega a cumplir el propósito de reflejar la imagen de Dios en el carácter, la conducta y el servicio. Este propósito unifica y enfoca su vida. Lo hace para Dios y no es motivado primordialmente por satisfacer sus deseos físicos ni por tener bienes materiales, poder, prestigio o seguridad. (Romanos 12:1-2; 8:29)

Dependencia de Dios.- Aprende a recurrir a Dios para encontrar su apoyo principal en la vida. Se alimenta así mismo de la Palabra manteniendo la comunión y la comunicación con Dios. Recibe y goza del apoyo, ánimo y edificación de otros pero no totalmente depende de ellos. (Salmo 27:1, 10, 13-14; 2 Timoteo 1:12)

Objetividad.- Es honesto con respecto a sí mismo siendo capaz de verse en la perspectiva de Dios y de otros hombres. No se engaña a sí mismo. Es sensible a la Palabra, reconoce sus debilidades, capacidades, fallas y pecados. Acepta la disciplina y la corrección de Dios y la de los hombres. No está satisfecho solamente con conocer la verdad sino en obedecer la verdad. (Santiago 1:21- 27)

Espíritu de Servicio.- Su preocupación es primordialmente por los ideales bíblicos, eternos, que abarcan el servicio a Dios y a otros. Su atención no se enfoca en sí mismo, sus necesidades, sus emociones y sus problemas, sino en lo que puede dar a otras personas. Se preocupa por manifestarles el amor de Dios, sirviéndoles según sus necesidades, compartiéndoles la salvación por Cristo, edificándolos y estimulándolos. No tiene que recibir el agradecimiento ni crédito por lo que hace. (Marcos 10:45; Filipenses 2:3,4)

Convivencia.- Cultiva el fruto del Espíritu Santo, especialmente la humildad y el amor. Domina sus reacciones para poderse llevar con todos. Cultiva relaciones y amistades con otras personas. Reconoce y sobrelleva la carga de los otros. (Efesios 4:2-3; 4:17- 5:2; Gálatas 6:1-2)

Dominio de la lengua.- Aprende a limitar su hablar por edificar a los demás y traer gracia al que lo escucha. No se permite la crítica condenatoria, el enojo egoísta ni comunicar innecesariamente información negativa. (Mateo 7:1-5; Efesios 4:26 – 27; 29 – 32; Santiago 3:1 – 12) 

Flexibilidad.- Tiene la disposición y la capacidad de adaptarse a las necesidades, a las personas, las circunstancias y los cambios en su vida. Está dispuesto a considerar los puntos de vista de otra personas, si no contradicen las enseñanzas bíblicas. (Santiago 1:2-5; 1 Corintios 9:20-22) 

Constancia en las pruebas.- Cuando experimenta pruebas, fracasos o desilusión, confía en Dios y se regocija en Él. No cede en la tentación de las quejas, derrota, frustración, rencores, resentimientos y amarguras. (Santiago 1:2-5; 2 Corintios 4:7-10; 17-18) 

Responsabilidad y perseverancia.- Persiste en los propósitos bíblicos y generalmente termina las tareas y cumple con los compromisos que adquiere. Manifiesta integridad. Los demás pueden contar con él y creer a su palabra. (Ef. 4:24; 1 Corintios 15:58; 2 Corintios 1:17-19) 

Progreso.- Tiene metas y está creciendo en su compromiso, carácter y servicio. No está estancado y continúa aprendiendo respondiendo a nuevos retos. (Efesios 4 13-15; Filipenses 3:12-14) 

Optimismo.- La esperanza en Dios, sus promesas y en su plan para la vida y para la eternidad provee una actividad positiva con respecto a sí mismo, las otras personas, las circunstancias y los proyectos. Se siente seguro porque confía en Dios. La esperanza le da valor y confianza para intentar grandes cosas con la ayuda de Dios. (Romanos 8:29-39; 2 Corintios 2:14) 

Pr. Roque Puell López Lavalle 


La mujer que Dios quiere


Dios pide que nos preparemos para esa persona que Él ha preparado para nuestras vidas. Debemos de estar alineados con los deseos y pensamientos de Dios que definitivamente será el complemento que tanto hemos esperado. El tipo de hombre y el tipo de mujer que Dios espera que busquemos para compartir nuestra vida se encuentra descrito en la Biblia. La mujer que Dios quiere para sus hijos. (Proverbios 31) El pasaje muestra una serie de consejos de una madre preocupada por un hijo, donde expresa claramente el tipo de mujer que espera que su hijo elija como compañera.   

1. Una mujer que enriquezca tu vida (3): La madre de Lemuel le aconseja que no dé su fuerza a las mujeres. El término fuerza mencionado también significa vigor, valor y virtud. Esta frase da a entender que hay mujeres que quitan fuerza o valor a los hombres, los hace débiles en la fe. Busca una mujer que aporte fuerza espiritual y moral a tu vida. Alguien que se preocupe por ti, que no quite sino añada virtudes en tu vida para que juntos glorifiquen al Señor.

2. Una mujer virtuosa (10): Otras versiones dicen ejemplar. La palabra traducida como virtuosa es la misma que aparece en el versículo 3 como fuerza. También el versículo menciona que dicha mujer es difícil de encontrar pero no imposible. Eso indica también que no es una mujer común y corriente, es una mujer especial, es por ello que se le valora mucho más que a una piedra preciosa. Esto es porque Dios le ha dado un valor especial que aportará también valor a tu vida.

3. Una mujer en la que se pueda confiar (11-12): Busca una mujer digna de confianza, en la que puedas confiar todo lo que tienes y lo que eres porque ella tendrá cuidado de ti. Debe ser una mujer de bien, una mujer que sepa administrar los recursos que tú deposites en ella.

4. Una mujer trabajadora (14-16): Una mujer trabajadora, que aporte para el crecimiento familiar. Una mujer que desde temprano está atenta a servir y a organizar para el bienestar de los suyos. Es una mujer que sabe sacar ganancia de lo que viene a su mano.

5. Una mujer de verdad (17): El pasaje habla de una mujer que ciñe sus lomos. Efesios 6 habla que el cristiano debe estar ceñido con la verdad. Busca una mujer que su boca hable verdad, aun cuando se equivoque, que te diga la verdad de lo que hace y es. Es una mujer que se apresta o calza para trabajar. Efesios también menciona que el apresto que debemos llevar es el del evangelio. Busca una mujer que viva el evangelio de Cristo.

6. Una mujer próspera y que mantenga su lámpara encendida (18): Es una mujer que progresa integralmente. No se conforma con lo que tiene ahora, sino que sueña con mejorar su presente y esto lo logra teniendo su lámpara encendida, siendo esta lámpara la Palabra de Dios hecha real en su vida.

7. Una mujer compasiva con los suyos y con los demás (19-21): Estos pasajes hablan de una mujer que con sus manos protege a los suyos y a los desprotegidos. No es una mujer egoísta, es una mujer que comparte lo que tiene y lo que sabe hacer para beneficio de todos.

8Una mujer que se arregla (22): Al parecer el arreglo personal también aparece en la lista de cualidades. El púrpura y el lino eran utilizados por los reyes, ella se arregla cual reina para los suyos. Es una mujer que se preocupa de los suyos sin descuidarse a si misma. Ella misma consigue los recursos para verse bien.

9. Una mujer que hace que su esposo sea respetado por la reputación de ella (23): Es una mujer que hace que su esposo sea respetado. Una mujer que añade al prestigio de esposo con su conducta y testimonio.

10. Una mujer de cualidades (24-29): Una mujer de fuerza, de honor, de optimismo, de sabiduría, de amor para instruir (NVI), pendiente de las necesidades de su hogar y que come el pan que se ganó con trabajo no con pereza.

Compilado






sábado, 26 de enero de 2019

La sabiduría contra la necedad


Entonces dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontraras. Bendito sea tu razonamiento y bendita tú, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi propia mano” (1 Samuel 25:3, 32-33)

¿Qué admiras en una persona? ¿Su cuerpo, lo hermosa que es, o sus cualidades internas? ¿Ambas? Abigail, era sabia, inteligente y amable. Son cualidades admirables en el ser humano, especialmente que ame a Dios con todo el corazón y sea servicial. ¡Qué tremendo contraste! Abigail “era de buen entendimiento y bella presencia” en cambio, su esposo Nabal, “era rudo y de mala conducta”. 

Cierto día los hombres de David pidieron un favor a Nabal, éste no les ayudó, fue grosero, déspota; al saber esto, David pensó en quitarles la vida; pero un criado avisó a Abigail, quien tomó alimentos e intercede ante David para que no haga justicia con sus manos. David la oye y obedece. Nabal muere de un infarto al corazón, y Dios hace justicia. Tan impresionado estaba David, que al saber que Abigail queda viuda la toma como su mujer. Es que en Abigail se combina la sabiduría, el temor que tenía de Dios, su belleza e inteligencia al saber hablar; esto cautiva a todo hombre que ama a Dios. David se había prendado de la hermosura de su persona y de la extraordinaria prudencia de su conducta. Ella recibió la solicitud con humildad. Se casó con él por fe, sin importarle que no tuviera domicilio, confiaba en la promesa de Dios a David. 

Sobresale la frase: “Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que te envió para encontrarme” Dios está detrás de esta escena para enseñarnos que “la venganza es del Señor”. Él hace justicia, y nos otorga sabiduría. 

Compilado

jueves, 27 de diciembre de 2018

Esperanza contra esperanza

“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de mucha gente, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia”. Romanos 4:18

Todos los seres humanos tenemos deseos y sueños personales y profundos. Anhelamos en nuestro corazón alcanzar nuestra propia realización, el éxito, las condiciones estables de vida tales como: Salud, familia, casa, economía, estabilidad laboral, entre otros. Para alcanzarlas, todos buscamos una plataforma ideal o condiciones básicas que aseguren tales deseos. Si estoy joven, lleno de salud, o tengo una profesión ganando un buen salario y encuentro una mujer a quien amo y tiene condiciones favorables de vida, o tengo suficiente apoyo de otras personas que me ayudaría a mis propósitos, entonces “de seguro” alcanzaré el éxito en la vida. En el caso particular de Abram, se le pide que deje todas estas comodidades y garantías (Génesis 12:1-3). Yahwé, el Dios Creador de los cielos y la tierra, le ofrece bendecirlo grandemente y se constituye en el garante para el cumplimiento de tales bendiciones: Le ofrece convertir su generación familiar en una nación grande y, por naturaleza, declararlo “bendito” y llenar de favores a quienes también lo bendigan. Y por esta razón, Abram tendrá un nuevo nombre, Abraham: “Padre de muchedumbres”. Al parecer, el padre de la fe tenía 75 años de edad cuando recibió esta promesa (Génesis 12:4), edad para la época muy razonable, pero limitado. Sin embargo, al llegar a la edad de 100 años, las condiciones para que se cumpla esta promesa se diluyen gravemente. Está “viejo”, y su mujer también es de edad avanzada, y peor, estéril. Al parecer, todas las condiciones humanas son “contrarias” a una verdadera esperanza. Hoy en día me pregunto, si alguien de 100 años podría tener todo el ánimo y confianza para conseguir trabajo, o tener hijos, o pensar en levantar una gran empresa, o terminar una carrera soñada…

¿No le parece que las circunstancias son “contra esperanza”? Sin embargo, el gran apóstol Pablo recalca: “él creyó” (Romanos 4:3-4,17-22). Tuvo plena convicción de que Yahwé es Dios vivo y verdadero. Su deseo del corazón se fundamentó en la promesa divina para su vida. Sin importar la adversidad de las circunstancias, y aún el tiempo transcurrido, pues pasó 25 años sin ver el cumplimiento de lo prometido. Efectivamente, Dios cumplió, le concedió descendencia, y hoy por hoy, somos testigos que el pueblo de Israel es en número, como el número de las estrellas, existen en todo el mundo, entre todos los pueblos. ¡Qué maravilloso!

Si acoges una promesa de Dios para tu vida, ten por seguro que así será. Dios jamás se atrasa ni se adelante. Las cosas suceden y llegan en el momento oportuno, cuando realmente lo necesitas y, no necesariamente cuando lo esperas. Pero para alcanzarlo, solo debes “creer”, y esto significa que no permitas que alguna duda entre en tu mente y corazón (Santiago 1:6). Establece todo el deseo y confianza en tu corazón. Enfócate, no en las circunstancias humanas que te rodean, si no, en el Dios de las bendiciones eternas. Jeremías 29:1: “Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza. Yo, el Señor, lo afirmo”.
Dawn Harris


viernes, 30 de noviembre de 2018

Yo te doy gracias



A Dios por ser el Único que es fiel en cualquier momento de nuestra vida

// Por tu amor que nunca me falta... 
// Por darme la vida, la sanidad y el entendimiento...
// Por mi familia donde se revela tu gracia y misericordia... 
// Porque tu sanas nuestras enfermedades...
// Porque siempre me sustentas...
// Porque eres real en mi vida...
// Porque tú eres el mismo y no cambias...
// Porque tu perdón es infinito...
// Porque nos diste a Jesús como el único Salvador..
// Por tu infinita misericordia..
.. 
Pr. Roque Puell López Lavalle

miércoles, 17 de octubre de 2018

Liberación total


Al estudiar detenidamente la experiencia de la liberación del pueblo de Israel, nos damos cuenta que fue una liberación total: fueron libres espiritual, física y económicamente.


Liberación Espiritual.- Recordemos que antes de la liberación, los israelitas estaban cansados, frustrados, amargados y oprimidos. No tenían notas de alabanza ni cánticos en sus bocas, sino lamento, angustia y aflicción de espíritu; pero en el capitulo 15 de Éxodo, se ve una fotografía espiritual totalmente diferente, al otro lado del mar; libres de sus enemigos, de temores, de servidumbre, y libres de la opresión; se desbordan en un poderoso cántico, que expresaba el gozo y el éxtasis espiritual en la presencia de Dios (Éxodo 15:1-8). Cuando conocemos el mensaje de salvación y rendimos nuestra vida al Señor; la primera dimensión en la que somos libres es en nuestro espíritu. Es por eso que empezamos a percibir y a disfrutar la presencia de Dios; es por eso que nacen notas de alabanza, adoración y comunión con Dios. Pablo dice: El que se une al Señor, un espíritu es con El. 1 Corintios 6:17. Donde está el  En este texto encontramos una promesa muy grande que fue el resultado de la liberación total: La sanidad física... porque yo soy Jehová tu sanador Éxodo 15:26b. A partir de esta promesa, el pueblo conoció a Dios no solo como el Salvador de sus almas, sino también como el sanador de sus cuerpos. Así como el pueblo experimentó la sanidad como parte de la obra completa de la salvación de igual manera nuestro Señor Jesucristo en la cruz, no solo redimió nuestra alma de la maldición del pecado sino también nuestro cuerpo de la maldición de la enfermedad. El profeta Isaías dice: Por sus llagas fuimos nosotros curados. Isaías 53:5, Sal. 103:3. Todo el Nuevo Testamento, especialmente los cuatro Evangelios y el Libro de lo Hechos de los Apóstoles, nos dan claro testimonio de esta doctrina.

Liberación Económica.- Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios... Y subieron con ovejas y muchísimos ganados. Éxodo 12:36-38. Dios no quería tener un pueblo con libertad espiritual y física solamente sino también próspero en la vida económica. Este principio lo vemos desde mucho antes en la vida de Abraham, Isaac, Jacob y José. Dios tiene mucho interés en nuestra bendición y prosperidad económica. Si bien es cierto que quien se entrega de corazón al Evangelio no lo hace por conseguir dinero, el Señor lo levanta en esta área de su vida. Individuos, familias, pueblos y naciones, han sido levantados de la ruina y miseria económica, gracias al poder del Evangelio que no solo salva el alma, sino que redime y realiza la totalidad de nuestra vida. No quiero decir con esto, que sea un defensor de la llamada teología de la prosperidad, la cual hace énfasis solo en la abundancia, olvidando la otra faceta del Evangelio que nos implica muchas veces negarnos a nosotros mismos, pruebas, sufrimientos y aun algunas crisis en la vida económica. Así como la sanidad del cuerpo esta condicionada a: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto de delante de sus ojos, igualmente la prosperidad económica tiene principios de las cuales me gustaría compartir algunos, aunque este no sea un tratado de mayordomía:

- Ser un buen trabajador. Esto es, concebir el trabajo como un mandamiento, privilegio y bendición (Génesis. 2: 8-19; Éxodo 20:9; 1 Tesalonicenses 4:11; 2 Tesalonicenses 3:10) No hay promesa de Dios para el perezoso y holgazán. 

- Ser un buen diezmador. El diezmo es la llave que abre o cierra la bendición económica sobre nuestra vida (Malaquias 3:10-11; Proverbios 3:9-10). 

- Un buen administrador. Esto es, saber manejar y cuidar cada bien material que el Señor deposita en nuestras manos. Si usted desea ver un típico cuadro de mala administración, lea Proverbios 24:30-34.

Entre muchos ejemplos bíblicos de buena administración, me llama mucho la atención el de José, como gobernador de Egipto (Génesis 41:48-49) Si faltare cualquiera de estos principios básicos, nuestra economía no estará en bendición. Ahora, si usted es un buen trabajador, un buen administrador, y un buen diezmador, y esta pasando por un momento difícil, no se desespere, no desmaye; pues Dios abrirá una puerta de bendición, ya que El premia a todo aquel que le es fiel. (3 Juan 2) ¡Gloria a Dios por habernos dado libertad espiritual, física y económica!
                                                                                                                                                        Tomado del Internet


martes, 11 de septiembre de 2018

Las Religiones (Reflexión)

La historia de las religiones es un tema fascinante. En el albor mismo de la historia —o de la prehistoria— el ser humano se preguntaba por su origen, por su destino, por la vida y la muerte, por su vulnerabilidad ante los fenómenos de la naturaleza y las enfermedades. Preguntas nada fáciles para un conocimiento entonces muy limitado, un intelecto en ciernes, pero no por eso menos inquisitivo y curioso. El instinto fundamental de supervivencia hacía que los seres humanos buscaran respuestas a sus interrogantes existenciales. Surgieron así las primeras conjeturas con respecto a todo. Así mismo surgieron los mitos y leyendas, que son narraciones fabulosas e imaginarias que intentan dar una explicación no racional a la realidad inexplicable.

Recuerdo cuando estaba en mis primeros años de la primaria, lo fascinante que me parecía la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo saliendo de las espumas del lago Titicaca para fundar el Imperio de los Incas. En el primer año de mi educación secundaria en el curso de Historia Universal, me atraían mucho las religiones de las primeras culturas de la Mesopotamia. Los conceptos de monoteísmo, politeísmo y panteísmo empezaron a llamar mi atención y a formar mis primeros conceptos teológicos. Entonces llevábamos el curso de Historia Universal por cuatro horas a la semana, aparte de Historia del Perú y de Geografía, que también se llevaban por otras cuatro horas semanales cada una, haciendo un total de dieciséis horas semanales de lo que hoy llaman Ciencias Sociales. No sé si se dicta por todo ese tiempo. Así mismo empecé a sentir mi primer orgullo arrogante sobre mi religión “monoteísta” y un poco disimulado desprecio por los “paganos”, que incluía también a los católicos romanos que siendo cristianos y monoteístas, adoraban a los santos y las imágenes.

En Historia del Perú en el segundo año de secundaria, estudiamos sobre la religión en la época de la Colonia. Con horror me di cuenta que algo andaba mal con la religión humana. La “Santa” Inquisición me horrorizó terriblemente. Y a partir de entonces fue muy duro descubrir que los peores horrores y crímenes de lesa humanidad las han cometido casi todas, si no todas, las religiones del mundo. Sanguinarias y atroces guerras en nombre de Dios o de los dioses. Y es aun más increíble que hoy en día, todavía se siga persiguiendo, torturando y matando en nombre de la religión o de un dios.  ¿Cómo entender que esas creencias obtusas puedan dominar el pensamiento de un ser humano y la idiosincrasia de todo un pueblo? ¿Qué hay en la religión que puede cautivar y mantener prisioneras a millones de mentes que podrían vivir en libertad, confraternidad y tolerancia? ¿Acaso toda esas energía mental-espiritual usada para fanatizar y odiarse entre si no podría usarse mejor buscando entre todos la tan anhelada paz y justicia para toda la humanidad? ¿Por qué no poder creer y expresar con libertad lo que creo y siento y al mismo tiempo respetar lo que los demás creen y sienten? ¿Qué derecho tengo yo a imponer mis creencias por la fuerza, a otros que no creen como yo?

Pero tal vez la pregunta que más atrae mi curiosidad es, ¿Cómo es que millones de seres pensantes en el mundo, con un maravilloso cerebro capaz de descubrir sofisticadas leyes naturales que puestas en marcha han traído tanto adelanto a la humanidad, pueda dejarse dominar por ideas obtusas sobre Dios y el destino humano? ¿Cómo es que tantos seres humanos pueden llegar al fanatismo, y creer horrorosas ideas sobre torturas infinitas, y premios inefables por matar en nombre de Dios? ¿Cómo pueden decir que el amor de Dios es inconmensurable, infinito y eterno, y a la vuelta de la esquina creer ese que mismo Dios te puede condenar y torturar por la eternidad? ¿Solo porque un ser humano finito, no pudo comprender una mente non plus ultra superior?  Todo esto nos lleva a una pregunta primordial, ¿Es mala la religión? No me extraña que mentes brillantes de filósofos, científicos y humanistas digan que sí. La historia del cristianismo es en parte detestable como la de otras religiones.

Pero la religión sin las desviaciones que los religiosos le han impreso fue y es un apoyo saludable para la humanidad. Con la expresa aclaración, que Dios es una cosa y la religión es otra. Los seres humanos tenemos aun muchísimas preguntas sobre la existencia, el ser, la vida, el futuro, la muerte, etc., etc. Además, no se puede negar que el sentido de espiritualidad que tenemos y la necesidad de expresar nuestra fe son factores reales en nuestro ser. Pero reglamentar y dogmatizar todo eso es religión, y expresarlo libremente es espiritualidad.

La religión entendida como un sistema de creencias, cosmovisiones relacionadas con la humanidad y con valores morales, impregnada de la cultura de un pueblo, ha servido y sirve para guiar y dar identidad a los pueblos. Cada religión con sus símbolos, tradiciones, historias sagradas, le dan sentido a la vida de los creyentes y al origen del universo.

Se dice que hay en el mundo más o menos 4,200 religiones. En realidad me extraña que no haya 7 mil millones de religiones. ¿Por qué digo esto? Porque la espiritualidad de cada ser humano es única, como lo es la propia personalidad de cada quien. Cómo yo entiendo a Dios y me relaciono con El, no tiene que ser la forma de entenderlo de todos ustedes: Así como cada uno de nuestros hijos e hijas tienen una personalidad diferente, aunque pueden parecerse mucho entre ellos por los genes, el entorno familiar y social, así mismo deberían ser la religiones: una gran familia unida por intereses y entendimientos espirituales parecidos, pero nunca iguales. Unidos, pero no uniformados; y mucho menos a la fuerza.

¿Dónde y cuándo falla la religión? La respuesta escribe miles y miles de páginas de la historia y no pocas con sangre. Pero tiene un origen y una esencia: la condición humana. Como Pastor, amante de Dios, de la teología y del humanismo, repito una y otra vez el adagio, “Una buena idea crea un movimiento, el movimiento crea un organización, la organización mata la buena idea.

En el principio de la historia de toda religión hubo la necesidad de reunirse en comunidad para expresar la fe común y también las dudas comunes, y para adorar al Creador de todo. Esa era la buena idea. Esta buena idea puso en movimiento la fe y la espiritualidad reverente de cada quien. Movidos por esa buena idea hubo necesidad de organizarse. Aquí se puso en peligro la buena idea y el movimiento que generó. Pero de todas maneras surgió la organización y la religión se echó a perder.

El liderazgo religioso pronto descubrió lo manipulable que era la gente a través de la fe y el poder que ésta les daba: Así se corrompió el sacerdocio, que pronto se convirtió en una clase social aliada al poder, con muchos derechos y privilegios preferenciales. En el Perú el cardenal y todos los obispos romanos reciben un sueldo del Estado equivalente a la de un ministro, o sea de nuestros impuestos. Nos obligan a pagar aun a los que no somos católicos romanos. En la mayoría de las religiones el mismo rey, o cacique, o jefe de la tribu era el gobernante supremo y el sumo sacerdote a la vez. Es interesante que hoy en día, siglo XXI, la reina de Inglaterra sea Jefe de la iglesia Anglicana en Inglaterra y Jefe de la iglesia Presbiteriana en Escocia. Jerárquicamente ella está por encima de las máximas autoridades de esas iglesias y las nombre a dedo.

La manipulación sacerdotal llegó a hacer creer a la gente que todos tenían que aceptar a ciegas lo que decía el sacerdote y que sin él no podía haber comunicación con Dios. Se desterró la unidad en la fe para imponer la uniformidad por el poder, para que nadie desafiara la autoridad totalitaria de los gobernantes ya sean políticos o eclesiásticos. Algo aberrante y contra la autentica espiritualidad que debe ser siempre libre y basada en el supremo bien y respeto a los demás. ¿Qué o quién es un sacerdote? La palabra sacerdote viene del latín “sacerdos” o “sacerdotis”, que quiere decir encargado de hacer cosas sagradas. El ejercicio del sacerdocio subyace en la idea de que los seres humanos estamos separados de Dios por el pecado, y por lo tanto no podemos acceder directamente a Él. Es necesario para ello un sacerdote quien hace básicamente dos cosas: oficia los ritos sagrados y media entre Dios y el pueblo. Esta es la naturaleza fundamental de un auténtico sacerdocio: servir a Dios y al pueblo. Pero como ya hemos dicho, con el tiempo y por la condición humana el sacerdocio se corrompe. La casta sacerdotal ya no es pastoral sino todo lo contrario, en vez de servir al rebaño se sirve de él. ¿Alguna diferencia con los políticos y muchos religiosos de hoy? Ninguna.

Cristo abolió el sacerdocio constituyéndose El mismo sumo sacerdote de toda la humanidad, por voluntad del Padre y por lo que cumplió en los días de su vida en la tierra. El es un sacerdote autentico porque pasó la prueba de humildad, servicio y pureza para ser el intercesor de la humanidad ante Dios. En El se cumple a cabalidad Isaías 53 y sería bueno leerlo una y otra vez y luego leer la Carta a los Hebreos para entender por qué Cristo es nuestro sumo sacerdote, El, solo El y nadie más que El. En cumpliendo ese sacerdocio que le encomendó Dios, dice la carta a los Hebreos, “en los días de su vida terrena [Cristo] ofreció ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que lo podía librar de la muerte, y fue oído a causa de su temor reverente.” Porque el verdadero sacerdote suplica, no condena; intercede, no asusta; amonesta con amor, no excomulga ni separa. Él mismo siendo quien era, le dio la Comunión al mismísimo Judas, sabiendo que lo iba a traicionar.  Los sacerdotes de su tiempo no lo entendieron y fueron los autores intelectuales de su crucifixión. Su nueva forma de entender las Escrituras era peligrosa porque desafiaba los dogmas de la religión establecida; actuaba con un increíble sentido de inclusión, cosa que los sacerdotes de su tiempo no practicaban ni por asomo. Aunque la palabrita—inclusión—no fue expresada por El, pero los religiosos conservadores y fundamentalistas de su época le tenían terror porque Él se juntaba—incluía, no excluía—con todos y todas los que la religión descalificaba y excluía.

Jesús era de la tribu de Judá, no de la de Leví de donde venían por exclusividad lo sacerdotes del Antiguo Testamento Siendo que la necesidad de sacerdote implica la imperfección humana, y por eso la necesidad de un mediador, llama fuertemente mi atención que Jesús de Nazareth se declare así mismo de la siguiente manera:La Luz del mundo, La Puerta, El buen Pastor, La Resurrección y la Vida, El Camino, la Verdad y la Vida  y La vid verdadera.

Si no viéramos en los evangelios Su vida entregada en amor por la humanidad, si no lo viéramos desafiando a la religión establecida y condenando la injusticia de los gobernantes de su época, si no le viéramos tocando y juntándose con los intocables, todas esas declaraciones sobre si mismo nos parecerían una locura arrogante. Pero el sacerdocio de Cristo tiene una singularidad más. En el sacerdocio del Antiguo Testamento, el sumo sacerdote presentaba la ofrenda por la expiación por todo el pueblo, solo una vez al año, llevando la sangre del cordero sacrificado al altar de la expiación. Cristo lleva su propia sangre directamente a Dios, convirtiéndose así no solo en el único Sumo Sacerdote de toda la humanidad, antes y después de Él, sino que también el mismo es el Cordero del sacrificio. Pero este Cordero no era un animal, irracional, que no sabía lo que estaban haciendo con él en el momento de sacrificarlo. Este es el Cordero que Dios provee para la verdadera reconciliación de Dios con el ser humano. Por eso la Biblia dice: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la mesa del Señor”.

Esta es la verdad de Dios en Cristo. Esto puede parecer religión, pero no lo es. Porque no hay condicionamientos ni exclusividades. La iglesia, en tanto humana, ha contaminado las verdades de Cristo con enseñanzas antojadizas, dogmas fuera de lugar, reglas exclusivistas y muchas otras enseñanzas.  Por lo tanto la iglesia es un medio para conocer a Dios y no un fin en sí misma. No es la religión que te salva, sino Cristo quien murió en la cruz por ti y por mí hace 2000 años. Si le aceptares con todo tu corazón y te arrepintieras de tus pecados serás salvo por toda la eternidad. No lo dice el hombre sino su Palabra que es la Biblia.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.  Juan. 3:16, 17.

Anónimo

jueves, 23 de agosto de 2018

El cerebro



¿Utilizamos sólo una pequeña parte de nuestro cerebro? 


La creencia muy popularizada de que los humanos sólo utilizamos del 10 al 20% de nuestro cerebro se le atribuye a Albert Einstein. Es una de las afirmaciones utilizadas para reclutar personas para la secta de la ‘Cienciología’. Es también favorita entre los gurús del ‘pensamiento positivo’ de la Nueva Era. La razón por la cual es aceptada ampliamente puede ser debida a que el popular libro de Dale Carnegie How to Win Friends and Influence People (Cómo ganar amigos e influir en la gente) afirmaba que la mayoría de las personas sólo utilizan el 15% de sus cerebros: un ‘hecho’ que probablemente no tiene mucho fundamento. (1)

Han habido muchos avances recientes en las técnicas de investigación cerebral, incluyendo sofisticados escaneos. Sin embargo, aún no sabemos mucho de cómo funciona el cerebro en general. No sabemos casi nada sobre cómo procesa la información. 

Lo que sí sabemos es que ciertas actividades se originan en la corteza cerebral, y que ciertas memorias se almacenan allí. Pero no sabemos dónde y cómo se almacenan, ni cómo podemos traer a la memoria nuestros recuerdos, ni cómo podemos producir nuevas ideas. Lo poco que sabemos nos ha llegado mediante el estudio de personas cuyos cerebros han sido dañados por accidentes, trombosis o tumores.

De manera que esta creencia tan popular simplemente está equivocada. Si fuera cierta, las cosas que dañan el cerebro no tendrían consecuencias tan drásticas para nuestra capacidad de pensar, hablar, y recordar. 

Si comparamos al cerebro con una computadora, el ‘hardware’ o la máquina en sí, está ahí, lista para procesar los programas sencillos o complejos que se le den, que pueden variar. Ninguna computadora utiliza todos sus circuitos de procesamiento al mismo tiempo, en nuestro cerebro, eso sería como un grave ataque epiléptico.

Cuando los investigadores en los años 60 comenzaron a asignar ciertas zonas para ciertas funciones, otras continuaron siendo desconocidas, lo cual puede haber afianzado el mito.

Pero en los años 20, unos experimentos con ratones habían ya demostrado que cualquier eliminación de tejido cerebral ocasionaba una pérdida funcional. Se les enseñaba a los ratones tareas sencillas (como pasar a través de un laberinto) y, a continuación se les quitaba una porción de su corteza cerebral. Los resultados indicaron que ‘la memoria se almacenaban en toda la corteza y no en un lugar preciso: cuánto más corteza se eliminaba, peor actuaban los ratones.

¿Creía pues, el mito Albert Einstein? De hecho, pudo haberlo utilizado como una respuesta cínica cuando un periodista le preguntó que ‘por qué era más listo que otras personas’1.

Muchos pacientes con un bloqueo en el flujo del fluido cerebral (hidrocefalia), en quienes el cerebro en desarrollo se comprimió lentamente hasta convertirse en una hoja fina, han demostrado tener una inteligencia normal o superior. Uno inclusive obtuvo un título superior en matemáticas, ¡a pesar de que su cerebro se había comprimido desde su espesor normal de 45 mm. a 1 mm de promedio! Lejos de mostrar que no utilizamos la mayor parte del cerebro, estas cifras indican que el cerebro en desarrollo tiene una capacidad tremenda para compensar la lenta invasión de un problema neurológico.

Nuestros cerebros han sido realmente diseñados con una asombrosa capacidad compensatoria. Tras una trombosis, algo de la función perdida puede ser tomada por otras porciones intactas. Asimismo la región del cerebro relacionada con el control de cierta función, como la mano por ejemplo, se desarrolla más al aprender por ejemplo a tocar la guitarra. Otro ejemplo es con las personas que se quedan ciegas, en quienes el sentido del tacto mejora grandemente para compensar.

¿Por qué deberían las mutaciones casuales, acompañadas de la selección natural, favorecer el desarrollo de un tacto exquisito en las personas ciegas? La mayoría de las cegueras ocurren mucho después de los años fértiles, de manera que, desde un punto de vista darwinista, tales características de diseño tan ‘compasivas’, útiles sólo en el caso de una desgracia, son difíciles de explicar. Tiene sentido desde el punto de vista Creacionista, en un cuerpo diseñado por un Creador inteligente para valerse en un mundo caído. Nuestro cerebro es lo más complejo que hay en el universo. 

La próxima vez que oiga a alguien citar el mito urbano acerca de ‘usar sólo el 10% (o el 20%) de nuestro cerebro’, pregúntales cómo lo saben. ¿Cómo se calibró o midió esto? Por supuesto que no lo ha sido todavía. Podría ser una manera útil de hacerles pensar críticamente acerca de otras cosas (como la evolución) que se nos ha enseñado como ‘verdad’.

Carl Wieland

Nota: 
1 ‘Brain drain’, New Scientist 160 (2165-6-7):85-86, 19-26 diciembre, 1988- 2 enero 1999. 





martes, 29 de mayo de 2018

El Dios que nos perdona


“De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo. Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi súplica. JAH, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en ti hay perdón, para que seas reverenciado.” Salmo 130:1-4

Es fácil caer en la trampa de pensar en Dios como un policía demasiado celoso  de su tarea, que se goza cuando encuentra a alguien haciendo una cosa mala y se complace en castigarlo por su error. Algunos viven las agonías del infierno, sufriendo por adelantado lo que sienten que es el castigo que merece su equivocación. Otros piensan que Dios se ofende con nuestros pecados; al pedirle perdón, él se cruza de brazos y se niega a dárnoslo, según esa forma de pensar. Esas falsas imágenes de Dios nos impiden llevarle nuestros problemas y recibir su ayuda para poder soportarlas.Según la imagen que presenta la Biblia, Dios está esperando que nos dirijamos hacia él para pedirle su perdón

Perdonar a los demás

Es difícil hacerlo, pero Dios es paciente con nuestras indecisiones. Una vez que hemos experimentado el perdón de Dios, el deseo de vengarnos y de tener resentimientos, comenzará a ser menos atractivo.

Si realmente hemos recibido el perdón de Dios, entonces ya no tendremos el mismo anhelo de buscar venganza ni guardar rencor. Perdonar a los demás puede resultar muy duro, especialmente cuando nos damos cuenta que el haber estado criticando a los otros nos ayudaba a pasar por alto nuestras propias fallas. Pero  ahora podemos vivir como quienes han sido beneficiados por la generosidad de Dios.

De este modo, podemos ser generosos en nuestras relaciones, libres del afán de coleccionar las cosas malas que nos hayan hecho y acordarnos de ellas.

Compilado

jueves, 29 de junio de 2017

¿Qué es el hombre?


Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria; y el hijo del hombre, para que lo visites?  Salmo 8:4.

El otro día un hombre envuelto en mil y un problemas, dijo: "¿Qué vine a hacer a este mundo? ¿Vine para sufrir? En ese caso, mejor habría sido no haber nacido". ¿Alguna vez te preguntaste para qué viniste al mundo? ¿Cuál es e! propósito de tu existencia? ¿Quién eres tú? Una noche, el salmista contemplaba e! cielo infinito, la luna y las estrellas y, de repente, al ver toda aquella belleza natural, preguntó con espontaneidad: "¿Quién es el hombre?" ¿Qué es el hombre ante la magnificencia del universo? ¿Una partícula de polvo? ¿Casi nada? ¿Nada?

Mientras muchos creen que el ser humano es nada más que un animal racional, o sea, un animal un poco superior a los otros animales; David, contemplando el espectáculo de aquella noche maravillosa, responde su propia pregunta, afirmando: "Le has hecho un poco menor que los ángeles".

¿Qué es el hombre, al fin de cuentas? ¿Un poco mayor que los animales, o un poco menor que los ángeles? Depende de la perspectiva. ¿Para ti el hombre es fruto de la casualidad? ¿Es un accidente milenario? ¿O es el fruto del amor maravilloso de Dios? Si eres fruto del azar, entonces tu existencia no tiene propósito, todo lo que te pasa es un accidente, eres una pobre víctima de un destino desconocido.

Si, por el contrario, eres fruto del amor de Dios, sabes entonces de dónde vienes y adónde vas. Tienes en tus manos el mapa que te conducirá a la realización de tus sueños. Tienes a tu disposición la antorcha que iluminará tu vida en las circunstancias más oscuras. Tienes el brazo fuerte de tu Creador, que a cada paso susurra en tus oídos: "No tengas miedo, yo estaré contigo".

Puede ser que tú estés viviendo el drama más horrible de tu vida. Como ser humano, sujeto al desánimo y el pesimismo, puedes sentir que no hay salida para los problemas que te rodean, pero si tú crees que eres fruto del amor de Dios, hasta el dolor y las lágrimas tienen sentido. Nada de lo que sucede en la vida de los hijos de Dios ocurre por accidente. Todo tiene un propósito, que tal vez no puede verse hoy, pero que mañana será aclarado.

Por eso, hoy, mira más allá de las nubes y ante la pregunta del salmista: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria?", responde: Yo soy un hijo maravilloso de Dios.

Compilado