“Se han corrompido,
hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. Jehová miró desde los
cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido, que
buscara a Dios. Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga
lo bueno, no hay ni siquiera uno”. -
Salmo 14:1-3
Si yo les contara la
siguiente historia….. Hace unos días estaba en el desierto del Sahara. No había
nada a mi alrededor, solo arena. De repente, de la nada apareció frente a mí un
punto, como una pequeña luz que explotó con la potencia de una bomba nuclear, y
se creó una ciudad gigantesca… Obviamente, cualquier persona con dos dedos de
frente, diría: “Carlos, lo que tú me cuentas no solo es increíble, es
imposible. De la nada no puede aparecer algo, así como así, y menos que al
explotar haya creado una ciudad gigantesca…. Perdóname, pero solo un tonto
puede creer algo parecido”. Obvio.
Nadie en su sano juicio,
puede creer que de la nada, del cero absoluto, del vació total, de repente,
solito, sin razón alguna, aparezca algo… pero no solo aparece, sino que además
es súper poderosísimo porque tiene concentrado un poder infinito, y que luego
en un micro segundo, sin que nada lo motive…. Explotó… y se hizo el inmenso
universo que hoy conocemos. Y aunque viéndolo de esta manera, parece un cuento
increíble, es lo que otros nos han vendido como la teoría del Bing Bang en
cuanto a la creación de universo. ¡Y muchos la creen, y te discuten, y te
tratan como si fueras tonto cuando les dices que no puedes creer en una teoría
tan absurda y que va contra todas las leyes de la física!
Quizás por eso, la Biblia
dice: “Dice el necio en su corazón no hay Dios”. Porque en el fondo, esta
teoría busca desesperadamente una explicación sobre la creación del universo…
pero que no incluya a Dios en el proceso. Y como no hay manera lógica de
explicar la existencia del universo sin la participación de Dios, es necesario
crear una teoría absolutamente ilógica, y hasta fantasiosa, para poder creer en
algo.
¡Piénselo por un instante!
¡De la nada salió algo, explotó en un micro segundo… y se creó todo el universo
conocido y desconocido! Por Dios…. ¿Se dan cuenta de lo absurdo e increíble?
Pero es que en el fondo, estamos dispuestos a creer lo que sea… siempre y
cuando Dios no sea parte de ello. ¿Por qué? Porque es un acto de rebeldía
contra Dios, porque lo que no quiero es reconocer que hay un Dios ante el cual
debo dar cuenta de mis actos, porque quiero sentirme dueño de mi mismo y
determinar lo que es bueno y malo para mi, y que nadie me diga lo que debo
hacer porque yo quiero hacer lo que me da la gana. Es un acto de rechazo ante
un ser superior que estableció ciertas normas a las que no quiero sujetarme… Y
esto se aplica a todas las áreas de la vida. Somos capaces de creer lo
increíble, con tal de controlar nuestro destino pero sin darle cuentas a Dios.
¿Realmente cree que si echa sal en la mesa… el universo se confabula contra Ud.
y le trae siete años de mala suerte? ¿Realmente cree que si pone una foto de
billetes de dólar en su página de Facebook, le vendrá un año lleno de prosperidad?
… Son creencias populares, absurdas, pero a las que muchas personas creen a
ciegas.
Pero si les decimos: “Cree
en la Palabra de Dios, porqué ahí está tu salvación. Cree en el Señor
Jesucristo y síguelo porque ese es el camino a la presencia de Dios”…
inmediatamente reaccionan, discuten, ponen en duda, se burlan…. Porque hay una
actitud de rebeldía ante Dios… y por eso si abres una Biblia se reirán de ti…
pero si les cuentas una historia de fantasmas o de extraterrestres te
escucharán con toda su atención. Y por eso la Biblia les llama: “Necios”.
Ps.Karl Hardmeier

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